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17 de marzo 2026
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OpiniónFrancisco Rafael GuzmánFrancisco Rafael Guzmán

Los grandes líderes pueden servir más vivos que muertos

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RESUMEN

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Hace pocos Días, el director del Listín Diario escribió en un corto articulo una experiencia que vivió como periodista, la de llegar hasta el escondiste de Peña Gómez, cuando estuvo en la clandestinidad a durante de la fallida epopeya de Playa Caracoles, la que vendría a ser una suerte  de proeza la que haría Miguel Franjul. Eso hace recordar a quien escribe este corto artículo  recordar varias  vivencias y a la vez reflexionar, para esto último valiéndose de su razón, pero en parte valiéndose de la empiria o de los referentes empíricos. No se trata de una reflexión científica, pero sí de ir un poco más allá del saber puramente cotidiano o del sentido común o del saber popular que  acumula con la pura experiencia el artesano en su oficio. ¿Cuáles son las vivencias que reproduce el autor de este artículo? Bueno, en primer lugar, tuvo la oportunidad de haber visto (porque le parece que ya falleció) a Caonabo Fernández Naranjo y haberlo escuchado expresarse con lágrimas en los ojos cuando le mencionamos a su hermano Rafael Tomás Fernández Domínguez, ese gran héroe nacional, que prácticamente lo que vino de Puerto Rico fue a inmolarse. Ese artículo de Franjul, ya que da entender que Fernández Naranjo escondió a Pe año Gómez, sirve para recordar el poema: Lloran las Campanas, de la autoría de este último. En el menciona la muerte del coronel Rafael.

 

No cabe duda de que tanto Minerva Mirabal, Manolo Tavárez Justo, Rafael Fernández Domínguez y Francisco Alberto Caamaño vencieron la muerte, porque mostraron hasta la saciedad los riesgos a que se exponían y las circunstancias en que morían. La muerte de Caamaño en Caracoles es todavía más reveladora, porque ya herido prefirió que los dejaran solo sus compañeros y que lo encontraran así sus enemigos. Luego, tanto con Minerva, como con Manolo, Fernández Domínguez y Caamaño vivos se lograba más que con ellos muertos. Ahora bien, hay otras personas, dominicanas y dominicanos, no necesariamente tan notables como el Moreno, Otto Morales, Amín Abel y otros más que murieron vencidos por el flagelo del crimen de Los 12 Años,  que con su arrojo y valentía demostraron no temerle a la muerte: algunos vivos y otros ya murieron.

 

Entre estos últimos, hay que mencionar a Aleyda Fernández, Aniana Vargas y muchos otras y otros. Entre los vivos, me atrevo  mencionar a mi maestro  Luis Gómez, por el coraje que demostró en La Cuarenta, pero están vivos otros que no debe mencionar el autor por considerar que tal vez no les gusta que mencionen sus nombres. El propio maestro Luis Gómez le dijo al autor de este artículo, “nosotros hacíamos más con Manolo vivo que muerto”,  a propósito de lo que le escuché decir a un dirigente del PRM (ya fallecido) de que se escucharon rumores de que había gente que querían que Manolo se inmolara para heredar su liderazgo. Creo y estoy convencido que con esos líderes vivos se lograba más que con ellos muertos.

 

En cuanto a la supuesta cobardía de Juan Bosch no es más que pura falacia, lo que sí se puede afirmar es de que este tenía vocación para las grandes decisiones políticas que implicaban cuando se era portador de un gran olfato político y Bosch lo tenía,  pero no vocación para las acciones militares. Eso no significa cobardía, ni falta de valor o de arrojo para las decisiones políticas importantes que procuren buscar el bienestar de muchos y enfrentar los privilegios de una minoría poderosa. En lo que si Bosch no tuvo cautela, como líder de los peledeistas, fue en la predica moral. El sectarismo se convirtió en parte  de la doctrina partidaria del PLD, pese a su crecimiento y convertirse en un gran partido, lo que terminó convirtiéndolo en un partido de zafacón.

 

Todo el moralismo que se predicó en el PLD fue tirado en el olvido por los militantes y dirigentes de esa organización, especialmente caben en los últimos los del Comité Político, exceptuando a Bosch, Bidó Medina y Blanco Fernández, siendo estos tres los que con su historial dejan un legado, como reminiscencia de la moral que pretendió tener ese partido.

 

Tampoco en lo que  ese partido debió involucrarse en la campaña electoral de 1978, lo cual constituyó un error político, ni tampoco caer en fanatismo contra el PRD, más bien debió peocuparse por establecer las diferencias ideológicas entre los perredeistas y los peledeistas. Fue un error político del PLD, si hablaba tanto de Matadero Electoral, el acudir a unas elecciones en la que estaba muy claro que la gran mayoría de las dominicanas y los dominicanos querían salir de Balaguer y querían que el PRD ganara.

 

 

Sólo el fanatismo, producto del sectarismo político, podía llevar a los peledeistas y a Bosch a cometer semejante aberración política. Sólo los anacoretas, eremitas, cenobitas o ermitaños, como quiera que les llamemos se encierran tanto y se desconectan tanto de la realidad que pueden no entender lo que está pasando en el resto de los mortales que les rodean, pero no debe ocurrir esto en un gran político.

 

Ahora bien, Bosch no fue cobarde y si muchas gentes que no se cuenta en las filas de sus grandes adversarios afirman lo contrario, será porque son inducidos por la campaña mediática que muchas veces de manera ensolapada la divulgan estos últimos. Nada más hay que conocer bien las obras o libros que se han escrito sobre la fracasada expedición de Cayo Confite, para tener clarísimo de  que Bosch no conoció la cobardía. En esa expedición, traicionada por el jefe del ejército cubano Genovevo Pérez Dámera, quien recibió de Trujillo una paga por su deslealtad a los expedicionarios, Bosch cayó preso e hizo una huelga de hambre durante muchos dias.  Bosch sufrió una disentería que lo tuvo cercano a su fallecimiento por la huelga de hambre, eso no es de un hombre cobarde.

 

Cuando el Golpe de Estado el profesor se vio solo en el Palacio Nacional, rodeados militares golpistas (enemigos) que lo tenían algo así como “raptado”. Fue en ese momento cuando Fernández Domínguez tuvo una conversación desde fuera de la casa de gobierno, via telefónica, proponiéndole a Bosch asaltar el Palacio con varias decenas de militares que estaban en contra del Golpe, a lo que Bosch dijo que eso era provocar un derramamiento de sangre innecesario. Eso no es de un hombre cobarde, porque él estaba solo y cabía dentro de las posibilidades de que lo mataran. Doña Carmen su esposa le contó a Bosch que a raíz del Golpe uno de los agentes de los cuerpos castrenses, cuando ella se disponía a visitar su casa de la calle El Polvorín, le dijo: a esa casa está prohibido entrar, a lo que ella le respondió: yo voy a entrar a esa casa y si usted me va matar, dispare, pero cuando yo le da pepu  la espalda.

 

Líderes como Minerva Mirabal, Manolo Tavárez, Fernández Domínguez y Francis Caamaño vivos hubiesen dados los mejores ejemplos por mucho más tiempo, pero se inmolaron. Lo de Caracoles si bien fue una epopeya, a la vez fue como inmolación “un suicidio”, porque se perdió más que lo que se ganó. La contrarrevolución siguió avanzando y dañando mas a los sujetos sociales, cada vez más influidos por el individualismo y falta de solidaridad durante muchos años. Esto último ha sido así, pese al trabajo desinteresado de los jóvenes de los clubes juveniles populares, el cual fue decayendo con la llegada del PRD al gobierno en 1978 y comenzó a extinguirse a mediados de los 80 con el neoliberalismo y las grandes migraciones a otros países.  Por sorpresa una guerrilla no podía triunfar, Caamaño se había aislado del pueblo dominicano y Balaguer tenía un control casi absoluto del estamento militar.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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