ENVÍA TUS DENUNCIAS 829-917-7231 / 809-866-3480
3 de febrero 2026
logo
OpiniónManuel Antonio VegaManuel Antonio Vega

Los fieros combates de «Los Gavilleros» al Yankee Invasor en 1917

COMPARTIR:

RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

La historia del Este dominicano, en los albores de la ocupación militar estadounidense de 1916, está grabada a fuego con la valentía de sus hombres, despreciados por el invasor con el mote de «Gavilleros».

Aunque la ausencia de un Estado Mayor que centralizara los informes afecta la compilación de la historia, las acciones dispersas y feroces de estos nacionalistas revelan un espíritu de autodeterminación que los marines subestimaron.

Los Antecedentes y la chispa inicial estuvo centrado en
​el contexto internacional, marcado por la política expansionista de EE. UU. en el siglo XX, sentó las bases para la intervención.

Buscando el cobro de la deuda externa, bases militares estratégicas y el control continental para evitar la influencia de sus enemigos (principalmente Alemania), Washington ocupó la República Dominicana el 24 de noviembre de 1916, amparándose en la Convención de 1907.

​La chispa de la resistencia armada se encendió con la persecución del General Chachá Goicochea.

​Aunque los invasores le atribuyeron el asalto a la Aduana de La Romana (donde se extrajeron unos 30 mil dólares) —un acto en realidad ejecutado por Vicentico Evangelista— y la refriega en San Pedro de Macorís que costó la vida al 2do. Teniente James K. Bolton, los yankees se empecinaron en su captura, llegando a ofrecer $500.00 por su cabeza.

El incidente de Macorís, donde murió Bolton, fue, de hecho, obra del joven Gilbert actuando por cuenta propia.

Los primeros Gritos de Guerra en enero de 1917
marcó el inicio de combates organizados y cruentos, principalmente en la región de Hato Mayor del Rey y San Pedro de Macorís.

​El Combate del Ingenio Consuelo, registrado el 21 de enero de 1917, dónde la resistencia nacionalista, compuesta por empleados del ingenio que habían laborado desde el gobierno jimenista, se enfrentarom a una fuerza invasora de 70 marines.

Los constitucionalistas eran solo 27 y el ataque yanqui, desarrollado desde el mediodía hasta la una de la tarde, fue implacable.

Los invasores ingresaron por los caminos de Angelina y Macorís, con las ametralladoras y cañones decidiendo la contienda y forzando la retirada criolla.

Trágicamente, los marines del camino de Angelina ultimaron a un grupo de ingleses en la bodega frente al parque, que ingenuamente creían que los yanquis eran amigos inofensivos.

​Entre los titanes que resistieron se contaban los coroneles de guerrilla hatomayorenses:
​Ángel Antonio Romero Martínez (Tolito)
​Otilio Castillo (de Guayabo Dulce) ​Guadalupe (caído posteriormente en 1918).

​La resistencia en el batey fue liderada por José Castillo, secundado por el Coronel Justiniano Tolentino (Don Cristóbal), Primitivo el puertorriqueño, y vigilantes como Ningo Romero, Francisco Polanco, y Andrés Santana.

​El Combate de Morquecho se libró el 12 de enero de 1917, ​nueve días antes del enfrentamiento en Consuelo, la indignación ante las «atroces devastaciones, los atropellos y las violaciones sexuales» escenificadas por los marines en la zona, unió a los hombres de Mata Palacio con los que se habían retirado de Consuelo.

​En el paraje Morquecho, la guerrilla se enfrentó a la columna invasora, registrándose muertos y heridos en ambos bandos.

Resistieron con ferocidad líderes como Mayito Reyes, Regino Ortiz (jefe del grupo de Mata Palacio), Eloy Reyes, Braulio Reyes (dueño de un cantón en Morquecho), Juan García, José Rambalde, Natalio Reyes y Martín Santos.

​La lucha en Morquecho también inmortalizó a dos heroínas: Felicita Rambalde y Edilia Reyes, quienes combatieron con ferocidad con armas en manos.

​El pleito de la comunidad de El Mirador, la familia García, al notar el acercamiento de los marines por el camino Morquecho-Mirador-Maguá, se refugió en un monte pedregoso.

Desde allí tendieron una emboscada donde cayeron dos yanquis y un guardia dominicano.

Los atacados huyeron despavoridos, dejando tras de sí un mulo y pertrechos de guerra.

El héroe local Francisco García, alias Francisquito la Liebre, cayó combatiendo después de agotar sus municiones, tomando su sable en un último y desesperado intento por matar a un yanqui.

​ La persecución de Chachá en Hato Mayor por las columnas del U. S. Marine Corps operaron desde el 12 de enero de 1917 con la misión de capturar a Goicochea.

El Capitán Davis, con el apoyo del Gral. Cecé de la Cruz (comandante de armas en Hato Mayor), siguió la pista de Chachá hacia El Cercado.

​La retaguardia criolla estaba comandada por el Coronel Manuel Antonio Romero Martínez (Don Tolito) en Las Palmillas.

Don Tolito, quien despidió a tres de sus catorce hombres por estar «rencos e inhábiles», se posicionó en espera, listo para «darle una descarga de balas al Yanqui Davis».

​No obstante, una orden escrita de Chachá lo obligó a reconcentrarse en El Cercado.

A las 11:00 de la noche, Chachá se movilizó hasta la finca cacaotalera de Claudio Castro, alias Cabito, logrando evadir a los norteamericanos que llegaron a El Cercado a la medianoche.

El General partió posteriormente a pies hacia el paraje La Sierra, haciendo la travesía sin práctico, dejando atrás a los frustrados invasores que, a la 1:00 de la madrugada, buscaban en vano a la guerrilla escondida detrás de la bodega de José Lorenzo.

​La historia de los «Gavilleros» es la historia de una nación que se rehusó a inclinarse, y cuyos combates, aunque carentes de un parte oficial, viven en la memoria y en la sangre de los pueblos del Este.

​Por Manuel Antonio Vega

Comenta