RESUMEN
Los votantes estadounidenses han expresado claramente su deseo de otorgar la presidencia y el Congreso al partido republicano. Aunque mi convicción personal es que la propuesta demócrata estaba más alineada con los intereses de Estados Unidos, especialmente en materia de política internacional y economía, respeto profundamente la decisión de la mayoría. Después de todo, eso es lo que define a una democracia.
Concluido el proceso electoral, comienza un nuevo capítulo en la política estadounidense. Ahora les corresponde a los republicanos conducir a esta nación por el mejor camino posible, algo que beneficia a todos, sin importar nuestras inclinaciones políticas. Es importante recordar que, a menudo, el discurso de campaña no necesariamente se refleja en la gestión gubernamental. Las realidades prácticas y las limitaciones del poder tienden a imponerse, lo que puede moderar o ajustar las posturas iniciales. Sobre esto, profundizaré en un futuro artículo.
Por su parte, los demócratas deben reflexionar sobre su derrota y trabajar en construir una coalición más atractiva para el electorado. Aunque aún quedan muchas preguntas por responder, creo que el partido demócrata debería considerar reposicionarse más hacia el centro-izquierda en algunos aspectos del espectro político, especialmente en lo cultural. Esto también merece un análisis más detallado en otro momento.
En conclusión, nos toca mirar hacia el futuro con optimismo. Es momento de enfocarnos en nosotros mismos y en nuestras comunidades, participando activamente en la política local, que por lo general tiene un impacto más directo en nuestra vida cotidiana. La democracia no termina en las urnas; sigue viva en nuestra participación y en el esfuerzo colectivo por construir un país mejor.
Por Braulio A. Rojas Fortuna
