EL NUEVO DIARIO, GUAYAQUIL, ECUADOR. – Con. movidos y aun incrédulos, los ecuatorianos despidieron ayer al presidente Jaime Roldós Aguilera y a su esposa Marta, fallecidos trágicamente en un accidente aéreo el pasado domingo.
Patentizando el sentimiento iberoamericano de solidaridad, estuvieron presentes en las ceremonias fúnebres, los jefes de Estado de Colombia, Costa Rica, Panamá y Venezuela, Julio César Turbay, Rodrigo Carazo, Arístides Royo Y Luis Herrera, respectiva-mente.
Asistieron también a los funerales el representante de la Junta Gobernante de Nicaragua, Rafael Córdova, y el representante del presidente mexicano, Gustavo Carvajal.
Todos coincidieron en resaltar los ideales democráticos y de defensa de los derechos humanos proclamados por el extinto presidente.
En la oración fúnebre pronunciada en la catedral, donde se velaron los cadáveres, el presidente constitucional Osvaldo Hurtado interpretó el dolor de los ciudadanos por la pérdida del “conductor del cambio social y económico, y al líder popular indiscutible».
Al referirse al extinto presidente, aclaró que no es verdad que él hubiera prometido, durante la campaña electoral que le llevó al poder, en 1978 y 1979, «dadivosa y paternalmente la solución de todos los problemas del pueblo ecuatoriano.
Propuso, con mucho realismo -agregó-, un programa de gobierno que se resumió en la consecución de la estabilidad democrática, el desarrollo económico y la justica social.
Tras precisar que en los últimos tres años el presidente Roldós no se dio descanso nocturno ni de fines de semana para lograr metas; sin que le importasen sus quebrantos de salud ni el abandono de su familia, recordó que el gobierno no contó con una mayoría legislativa que facilitara su trabajo y que, por el contrario, enfrentó en el primer año una pugna de poderes.
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