Han estado publicando varios reportajes durante esta semana en el periódico Listín Diario, incluso un editorial, sobre el estado de deterioro en que encuentra el local del Club María Auxiliadora del barrio del mismo nombre. Es loable que el decano de la prensa escrita dominicana promueva que una solución al local de dicha entidad, porque el hecho de los jóvenes tengan un local del Club para contar con espacio en el sector como es una edificación y solar para deportes y otras actividades, porque los deportes pueden alejarlos de la drogas aunque no necesariamente ocurrirá así. Sin embargo, no bastaría con que los clubes juveniles sigan siendo sólo deportivos y no culturales y deportivos si queremos que se construya una sociedad para el bienestar ciudadano o que haya un Estado de bienestar por el que se rija la sociedad.
Los clubes juveniles deben constituirse en sociedad civil del sector donde viven los jóvenes que deben formar su matrícula de asociados, una sociedad civil independiente deliberativa que represente a los jóvenes del sector y que luche resolver los problemas del sector y practicar la solidaridad y la cooperación en las acciones que coadyuven en las soluciones de problemas de otros sectores o espacios territoriales donde habitan ciudadanos. Si se piensa en el bienestar ciudadano debemos recuperar esa tradición perdida de los clubes juveniles, porque esa tradición se perdió por la imposición del modelo económico y la reforma política exigida por el Fondo Monetario Internacional, la cual era cónsona con la vigencia del mismo modelo, en su fase inicial, pero el retorno a la práctica de los clubes juveniles culturales y deportivos es garantía de la construcción a mediano plazo de un bienestar en la sociedad y de eclosione una sociedad sin grandes desigualdades.
No queremos decir con esto que los clubes juveniles como existieron en las décadas de los 60, 70 y 80, no como ahora que son solo clubes deportivos, sean la única forma de organización y de expresión de la sociedad civil, porque hace tiempo también que el sindicalismo de los trabajadores asalariados no se practica en la República Dominicana, por igual no existen las asociaciones campesinas y el cooperativismo talvez debería ser más fuerte de lo que está en nuestro país. Creemos que todas expresiones de asociacionismo, todas esas formas de expresión de la sociedad civil organizada deben existir. Hoy, sin embargo, las que existen más allá del papel están o parecen estar débiles, con la excepción de los colegios de profesionales.
El problema de los clubes juveniles no simplemente es el de que deben de tener su local donde reunirse y practicar deportes, suponiendo que el solar de local además de área bajo techo para reuniones debe incluir áreas para las prácticas deportivas, el problema resulta ser la necesidad de que los sean culturales y deportivos, para el bienestar no solo de los si no de los sujetos sociales de todas las generaciones, tanto los del sexo masculino como las del sexo femenino. Había que ver la gran cantidad de jóvenes que se integraban a los clubes y tomaban decisiones importantes sobre asuntos relativos al barrio o la comunidad rural en reuniones asamblearias celebradas periódicamente, ya fuera semanal, mensual o quincenal. Algunos tenían a cientos de jóvenes asociados o que eran miembros o miembras de tales, especialmente en la ciudad de Santo Domingo o Santiago, lo que dificultaba que las reuniones se efectuaran semanalmente en locales pequeños.
¿A qué se debió el que la sociedad siguiera siendo injusta y ese tipo de sociedad civil junto a un poderoso movimiento político social logra trasformar la sociedad y reducir a su mínima expresión la desigualdad social? Sencillamente, luego de producirse una crisis petrolera y económica mundial, el endeudamiento por los altos precios del petróleo obligó a acudir al Fondo Monetario Internacional y el capital financiero no dio tregua, con las negociaciones con esa entidad, la situación creada de desempleo y baja en el salario real llevó a muchos dominicanos jóvenes a emigrar y a otros muy jóvenes a convertirse en delincuentes integrando pandillas.
Por más de una causa o motivo los clubes desaparecieron, pero también desaparecieron los sindicatos (desde 1962 se registraron cientos de sindicatos de trabajadores por empresas y por oficios) y las asociaciones campesinas (se llegaron a constituir unas 950, la de ellas no fueron incorporadas antes de que se extinguieran con los cambios en los procesos sociales que trajo el Fondo), pero casi todas las causas o motivos se sintetizan en que la causa está en la aplicación del modelo impuesto por el Fondo Monetario para regir la economía y el Estado en la Sociedad Dominicana. Desde la caída de Trujillo hasta mediados se registraron los nombres de alrededor unos 1,000 clubes juveniles culturales y deportivos, integrados en casi en su totalidad por jóvenes pertenecientes a las clases y sectores sociales populares.
En fin, el Fondo monetario Internacional no dio tregua en imposición de un modelo económico general que liquidaba cualquier forma de asociacionismo que fuera un óbice para la vigencia del mismo, facilitando así la reproducción del capitalismo mundial, haciendo flexible y salvaje reproducción del gran capital sin trabas lo que hace Zygmunt Bauman a la época actual la de la modernidad liquida y antes de imponerse el neoliberalismo vivíamos la modernidad sólida, pues había mucho más estabilidad. Se hace necesario para el bienestar de las grandes mayorías de los ciudadanos y ciudadanas, el retorno al asociacionismo clubistico de los jóvenes de los sectores populares, para evitar la destrucción de la vida. Los jóvenes de los otrora clubes culturales y deportivos no eran ni ludópatas, ni drogadictos, ni narcotraficantes, egoístas y ni ambiciosos, mientras estuvieron en los clubes.
Por: Francisco Rafael Guzmán F.
