Se conoce como BRICS, aquellos países con los mercados emergentes del mundo. El término fue acuñado en el año 2001, por el destacado economista de Goldman Sachs, Jim O’neill. Los países que lo componen son: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Además de estar, los primeros cuatro, dentro de los diez países más grandes del planeta, cuentan con el 43% de su población. Y como si fuese poco, motorizan el 20% de las inversiones globales, según datos analizados del Banco Mundial.
Su creación en el año 2008, se inició con miras a los próximos 50 años. Con la finalidad de mantener la estabilidad económica y comercial en el mundo, de forma fluida y armoniosa. Así también, para generar un clima de certidumbre, sosiego y crecimiento a los países en vías de desarrollo, a través del modelo económico de cooperación Sur-Sur. Pero, hoy en día su vertiginoso ascenso en la economía internacional representa el 25% del PIB mundial; lo que inmediatamente hace reflexionar sobre el orden geopolítico futuro.
Igualmente, dado el acelerado avance económico desarrollado dentro de esos países, se ha disminuido la brecha de desigualdad social. Esto se debe, según algunos estudiosos, al masivo intercambio social, financiero, comercial y cultural que sostienen. Lo que a su vez significa no solo la calidad de dicha organización, sino, además, el sentido de solidaridad y compromiso que existe entre ellos. Aun sabiendas de que no todos están en el mismo nivel de desarrollo.
Por tanto, la importancia de los BRICS no debe aislarse. Tampoco ser estudiada únicamente refiriéndose a lo económico y comercial, sino también, a los recursos humanos y naturales que poseen tales países.
No obstante, algunos Estados e instituciones internacionales se han dado la tarea de menospreciar esta organización. Sin embargo, aun así, ciertamente es notoria la contribución a la economía global que hacen los BRICS. Actualmente, siendo esta sociedad internacional un muro de contención sólido que serviría de escudo para crisis venideras.
Post Coronavirus
Si es cierto que los BRICS han sido fuertemente atacados por el Coronavirus que produce el Covid-19, no menos cierto es que la capacidad de respuesta (de los últimos cuatro) ante la pandemia ha sido eficiente. Uno de los ejemplos más palpable, lo es China, donde se originó el virus. Que, a pesar de haber tenido 4,634 fallecidos hasta el momento, logró controlar el ascenso de contagio en tan solo un mes.
Como consecuencia de la interrupción casi total del comercio, habría que replantearse un nuevo modelo económico mundial. Que tenga como principal objetivo la cooperación seria y solidaria entre los países mas aventajados con los menos. También, fomentar el intercambio de bienes y servicios de manera equilibrada. Todo esto, por supuesto, teniendo en cuenta que buenas políticas de inclusión en distintas regiones pueden marcar la diferencia entre perecer o no, ante una eventual recesión.
En efecto, el premio Nobel de economía, Robert Shiller, ha vaticinado en varias ocasiones que: viviremos dentro de dos pandemias, la del Coronavirus conjuntamente con la económica.
En tal sentido, es propicio aunar esfuerzos para hacer causa común ante una caída del mercado global. De manera que, impida considerablemente no solo el retroceso de aquellas economías que han crecido paulatinamente en el tiempo, sino, también, abrir nuevamente el margen de pobreza.
Por consiguiente, es indudable el rol protagónico que pueden desempeñar los BRICS en la post pandemia, y, el esquema de reciprocidad justo, solidario y responsable que tanto éxito le ha brindado en los últimos diez años.
Ojalá que así sea.
