RESUMEN
Aprovecho la ocasión, días después del ceremonial 2025 del Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano, para exponer mi punto de vista sobre la evolución que viene experimentando ese organismo.
Mi ejercicio periodístico ha sido muy incisivo, implacable por momentos y mordaz por otros, pero apegado siempre a lo justo y en la búsqueda de la verdad he tenido momentos de reflexión para reconocer y exaltar a quien realiza una buena labor en su área, nada de lisonjas para buscar gratificación.
Me he caracterizado por decirle al pan, pan y al vino, vino sin temerle a las consecuencias que se pueda generar y por eso cuando se me presenta la oportunidad de enjuiciar de manera positiva, lo he hecho y sin temblarme el pulso.
Tal es el caso del pabellón, que ha recibido críticas constantes, y muy ácidas, por la manera como ha manejado la evaluación y elección de los que deben ser nuevos inmortales del deporte.
Por muchos gazapos, atropellos y desaciertos hubo un distanciamiento entre el Comité Permanente de ese organismo y la benemérita Asociación de Cronistas Deportivos de Santo Domingo (ACD), que llegó hasta el extremo, en la gestión del doctor Luis Scheker Ortiz, de retirarle el derecho de elegir a dos atletas.
El tiempo pasó y le tocó el turno al bate al doctor Dionisio Guzmán, un consagrado ortopeda y deportista, que en un principio fue subestimado, y se llegó incluso, a considerarlo como “más de lo mismo” y ha resultado todo lo contrario.
Hoy hay que reconocer sin ningún tipo de reservas que el pabellón bajo las riendas del doctor Guzmán ha cambiado el rumbo de sus ejecutorias, logrando mejorar el método de selección entre los candidatos a la inmortalidad, subiendo los niveles de aceptación en el segmento de la sociedad dominicana que sigue el deporte.
Dionisio con un método conciliador no solo ha ido modernizando la metodología, sino que ha dinamizado las funciones del Comité Permanente y no ha tenido temor de implementar cambios con el propósito de ser más justos y adecuar la entidad a estos tiempos.
El almuerzo de bienvenida a los nuevos elegidos ha resultado un acontecimiento, porque permite reconocer a personalidades que han contribuido con el desarrollo del deporte y reúne además de los cronistas deportivos, al Comité Olímpico, unidos en confraternidad.
El ceremonial es hoy un acto de justicia para los atletas, gracias en gran medida, a la visión del doctor Guzmán.
