RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, BRUSELAS. –La paciencia y la habilidad de saber esperar su momento dieron al argentino Carlos Reutemann en Zolder un valioso triunfo, enturpiado sin embargo por los accidentes y la confusión que reinó a lo largo de la carrera.
«La Fórmula 1 estaba enferma y hoy ha empeorado», resumió el campeón argentino al final de la prueba, quinta del campeonato del mundo y tras la cual Reutemann se sitúa en primera posición con 34 puntos, distanciado del brasileño Nelson Piquet (22) y del australiano Alan Jones f18).
Pero la victoria no basto para compensar a Reutemann de la amargura del accidente del viernes, en las pruebas de ensayo, cuando arrolló a un mecánico de la «Osella» ante los «Stands’ «.
Es una carrera que prefiero olvidar -declaró Reutemann a la prensa- porque me he visto envuelto en un accidente mortal y aunque no pude evitarlo experimenté una gran tristeza».
Fue una vez más el francés Didier Pironi, con «Ferrari», quien tomó la iniciativa en la prueba gracias a una salida fulgurante, seguido del brasileño Nelson Piquet, también ansioso de vencer a Zolder para desplazar a Reutermann de la cabeza.
Cuando Piquet se encontró fuera de la pista, fue Alan Jones quien atacó, desplazó a Reutemann y se situó segundo detrás de Pironi.
En la vuelta número 13 el francés tuvo dificultades técnicas y cedió el mando de la carrera a Jones.
PROBLEMAS DE VELOCIDAD
«Al principio de carrera -indicó el campeón argentino- no pude pasar a Pironi porque su Ferrari, que recorría, lentamente las curvas, aceleraba potentemente en la gran recta del circuito»
En el momento en que Pironi tuvo dificultades, Reutemann, que estaba inmediatamente detrás, prefirió actuar prudentemente y renunciar incluso a la victoria con tal de conservar el primer puesto de la general.
Las circunstancias vinieron a recompensarlo. «Siete vueltas después de que Jones tomara el mando –relata Reutemann- me encontré completamente solo al desaparecer éste a la salida de las largas curvas del canal».
«Desde ese momento -continuó-no tuve más problemas que los que me causaron la segunda y la cuarta velocidad» Doce puntos separan ya a Reutemann de Piquet, quien pagó las consecuencias de un ataque fulgurante pero erróneamente calculado al no considerar las limitaciones de su máquina.
Esta táctica de Reutemann -paciencia y cálculo- será probablemente la misma que aplique en los próximos campeonatos, mientras que sus dos rivales, Nelson Piquet y Alan Jones, se verán obligados a atacar nuevamente para recuperar los puntos perdidos en Bélgica.
MURIO EL MECANICO DE REUTEMANN
BRUSELAS, (EFE).- El mecánico de la escudería «Osella», Giovanni Amadeo, falleció hoy a consecuencia de la fractura de cráneo que sufrió al ser arrollado el pasado viernes por el bólido del argentino Carlos Reutemann.
En las pruebas de ensayo del pasado viernes, Giovanni Amadeo salió inesperadamente de los «Boxers» del circuito y fue atropellado por el de Reutemann, que no pudo evitar el accidente.
Según fuentes de la clínica universitaria San Rafael, de Lovaina, el otro mecánico herido en el desarrollo del Gran Premio de Bélgica, el domingo, David Luckett, ha experimentado una mejoría en su estado general, aunque tiene fractura das las dos piernas y sufre conmoción cerebral.
David Luckett, mecánico del italiano Ricardo Patrese, quedó empotrado contra el vehículo de este último al principio de la carrera, cuando al darse la salida -en un momento de gran confusión- el bólido de Siegfried Stohr chocó por detrás contra el «Arrows» de Patrese.
NERVIOSISMO
BRUSELAS, (EFE). – Accidentes mortales, confusión en las normas de seguridad, huelga de mecánicos y nerviosismo entre los pilotos, el gran premio de Bélgica sacó a la luz todas las enfermedades que corroen por dentro a la Fórmula 1.
«La Fórmula 1 ha quedado gravemente enferma», sentenció el vencedor Carlos Reutemann -primero en la general con 34 puntos- mientras recibía, casi con lágrimas en los ojos, los laureles del triunfador.
«Es una carrera que prefiero olvidar -añadió el campeón argentino- porque es muy triste para mí el verme envuelto en un accidente mortal» Zolder, gran premio de Bélgica y quinta prueba del campeonato del mundo, es una carrera que Reutemann quiere olvidar, pero que sin duda será recordada durante mucho tiempo por haber estallado en ella todas las tensiones que desde hace años se acumulan en el mundo de a rormula 1.
Ya el pasado viernes, en las pruebas preliminares, sobrevino el primer accidente cuando el «Williams» de Reutemann arrolló al mecánico italiano Giovanni Amadeo que salió inesperadamente de los «boxers» del circuito, demasiado estrechos e incómodos.
Amadeo, considerado clínicamente muerto, fue la primera víctima de este gran premio. A partir de ahí, la tensión aumento y el nerviosismo se apoderó de todo el circuito.
Mientras los pilotos anunciaban su decisión de aplazar la carrera cinco minutos para que en el futuro se reduzca de 30 a 24 el número de participantes en las pruebas previas, los mecánicos, descontentos de las condiciones en que desarrollaban su trabajo, convocaron una huelga de corta duración.
En el momento de darse la salida, la confusión en la parrilla de conductores era total. Las posiciones no eran las correctas y los motores de los bólidos giraron en el vacío mientras en uno de ellos, el del italiano Ricardo Patrese, un mecánico realizaba algunos ajustes.
En esas circunstancias, se dió la luz verde de salida y el vehículo del italiano Siegfried Stohr empotró al mecánico contra el de Patrese.
El francés Jacques Laffitte, cuarto en la clasificación general, resumió al final de la prueba la situación: «Esto no puede seguir, la FISA’ (Federación Internacional de Automovilismo) y la ‘FOCA’ (Organización Profesional. de Conductores] se hacen la guerra».
«Se cambian los reglamentos constantemente -añadió Laffitte–y nadie se preocupa realmente por nuestras condiciones de seguridad»
El invierno pasado, las disputas entre la «Fisa» y la ‘Foca’ alcanzaron un nivel inesperado. Los nuevos avances técnicos como la suspensión hidroneumática exigen, en opinión de los pilotos, nuevas y más exigentes medidas de seguridad.
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