Hace más de quinientos años en su obra: “El Príncipe” Nicolás Maquiavelo predijo lo que estamos viviendo hoy, “La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos. Es el arte de engañar. Saber disfrazarse bien y ser hábil en fingir y en disimular. Aquél que engaña encontrará siempre quien se deje engañar”.
Muchos nos integramos a una organización política, porque sentimos el llamado de la consciencia, empujándonos a hacer algún aporte por el mejoramiento de la sociedad. Sin embargo, al pasar el tiempo nos damos cuenta, que hemos entrados a un campo minado. Donde es necesario sacrificar nuestros propios ideales para adaptarnos a un ambiente cargado de mentiras, engaños y traiciones.
En que, tu mejor amigo puede ser tu peor enemigo mañana. Por tanto, la política tiene sus gentes. No es compatible con quien trata de practicar la verdad en sus acciones cotidianas y se preocupa por el bien común.
Según Latinobarómetro 2018, sólo el 14% de los dominicanos, tiene confianza en los partidos políticos y en los políticos. Lo que significa, que la mayor parte de la sociedad los ve como traidores causantes de las calamidades que sufre.
La falta de credibilidad en los políticos, está llevando a las personas honestas a no participar en esa actividad. Un hecho que evidencian las abstenciones electorales, que en las últimas elecciones estableció un récord de más del 31% de los ciudadanos aptos para votar.
Llega un momento en que la misma consciencia que nos llamó a participar, nos llama para que nos retiremos a pensar en otros métodos para ayudar a nuestros semejantes. Para llegar a la luz, se requiere dejar las obras de las tinieblas. Defender la verdad desenmascarando a los lobos y levantando la voz, por los que no tienen voz. Esa es la síntesis de las enseñanzas del Cristo.
La falta de credibilidad en el líder político dominicano, sumada a la ambición desmedida de riquezas y su capacidad camaleónica, lo convierte en la mejor representación del lobo rapaz, que se disfraza de oveja para engatusar a su pueblo.
Pero, no solo defraudan a los votantes, sino también a la mayoría de los que se dedican a trabajar buscando los votos para llevarlo al poder, o colocarlo en una posición donde puede negociar, usando como mercancía a los incautos, que lo siguen.
Un buen ejemplo, ocurre con los dominicanos residentes en Panamá, donde los dirigentes de los comités de base de la Seccional del PLD, a pesar de haberse dedicado a trabajar día y noche en cada campaña electoral por el partido, nunca han sido tomados en cuenta para nombramientos.
Lo peor del caso, es que se han burlados de ellos, nombrando personas, que nunca dieron un golpe ni de karate, algunos de ellos, ni siquiera residen aquí, como sucede con Kaki Vargas, hermano de Sergio Vargas, que cobra US$1,750 dólares como vicecónsul en Panamá. No importa el esfuerzo que se haga, quien no está pegado del tronco se le hace muy difícil lograr su merecida recompensa.
Pero como dice la canción “todo tiene su final”. Hoy en día el problema para los lobos políticos, es que todo queda gravado y se hace cada vez más difícil seguir engañando a la gente, diciendo una cosa hoy, y otra mañana. Las contradicciones los delatan, dejando al descubierto sus oscuras intenciones solapadas debajo del disfraz.
En esta era digital, se está cumpliendo la enseñanza bíblica, que dice: “Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz”.
¡Mientras respiremos seguiremos disparando!
Por Elías Samuel Rosario Mata
