No hay dudas de que el apagón general que este martes se produjo en la República Dominicana, afectó nuestras diferentes actividades. Las pérdidas serán cuestión de esperar que las autoridades puedan ofrecer algunas cifras que nos permitan medir el tamaño de las consecuencias económicas.
Pero como siempre podemos sacar algunas lecciones útiles de todos los acontecimientos, se puede decir que en este caso es apreciar la fragilidad de nuestro sistema eléctrico nacional. Y la necesidad de fortalecerlo para tener garantizado un servicio tan esencial en todos los sentidos.
Aunque se ha confirmado que hemos podido ir restableciendo el servicio energético, no pasemos por alto el hecho, sobre todo, para mejorarlo.
