RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- La educadora y estratega en políticas públicas Fénix Arias advirtió que los recursos que el Estado no destina en la actualidad a la educación inclusiva y a la atención en la primera infancia, mañana se convertirán en gastos en el sistema penitenciario, en salud mental y en procesos de rehabilitación.
“Tarde o temprano, el dinero no invertido en la educación inclusiva, en la educación de primera infancia, es un dinero que la sociedad gastará en el futuro, en salud mental, en cárceles y rehabilitación, porque es una vida sin un proyecto”, manifestó.
Durante una entrevista en el programa “Tiempo de Noticias”, que transmite la plataforma digital El Nuevo Diario TV, la educadora alertó que, según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el Sistema Único de Beneficiarios (Siuben) y las Naciones Unidas, aproximadamente el 23 % de los niños con discapacidad no asiste a la escuela.
(Ver programa).
Precisó que en la mayoría de los casos, los padres de niños con discapacidad no saben a qué institución acudir ni qué puertas tocar y, como consecuencia, esos niños permanecen en sus hogares sin el acompañamiento necesario.
En esa línea, indicó que estudios sociológicos demuestran que cuando un niño es excluido del sistema educativo, queda al margen del proyecto social y esa exclusión lo convierte en un “residuo social”, en el sentido de que no ha sido integrado a un plan de vida, a pesar de que la Constitución, la Ley de Educación y los convenios internacionales reconocen la educación como un derecho fundamental.
“Los datos sociológicos demuestran que cuando a un niño se le excluye, se convierte en un residuo social; suena feo, pero esto quiere decir que no se le ha hecho partícipe de un proyecto de vida, al cual, por Constitución, la Ley de Educación, con convenios con las Naciones Unidas, es un derecho fundamental del niño”, sostuvo.
Aclaró que el problema de la República Dominicana no radica necesariamente en la falta de presupuesto, sino en la ausencia de una arquitectura intersectorial efectiva que articule a los sectores clave y la politización del sistema educativo, lo cual ha debilitado la continuidad de las políticas públicas.
En ese contexto, presentó el plan “Ni uno más fuera del aula”, una iniciativa que propone crear una arquitectura intersectorial basada en el uso de datos oficiales para identificar el perfil de cada niño con discapacidad o en situación de vulnerabilidad y evaluar si el aula está preparada para responder a sus necesidades.
“Ni uno más es una iniciativa que propone cerrar la brecha entre el discurso, las leyes y los presupuestos fiscales, porque existe, lo tenemos, es hermoso y robusto”, expuso.
Declaró que a través de un mapa de intervención, la iniciativa activa una ruta de acompañamiento que permite identificar el perfil socioeconómico del hogar, las condiciones de pobreza y las necesidades familiares, con el objetivo de que los padres no queden aislados ni desatendidos por el Estado.
“La República Dominicana tiene la oportunidad de convertirse en América Latina y el Caribe, en líder si logra instituir un plan de inclusión que sea ejecutable y sostenible, y los mecanismos están; lo que falta es ese apoyo intersectorial”, insistió.




