RESUMEN
Aprovecho la ocasión para aclarar, a la luz de las Sagradas Escrituras, algunas de las dclaraciones que hizo el arzobispo metropolitano de Santo Domingo, monseñor Francisco Ozoria en “Semana Santa” (la escribo entre comillas porque tiene poco de santa) durante la entrevista que le hizo el distinguido periodista Luis Eduardo Lora (Uchi) el 15 de abril de los corrientes, en el programa de televisión “El Día”. Ojalá estas aclaraciones sirvan de orientación espiritual al pueblo dominicano y en particular, a quienes leen esta columna.
Escuché con atención la entrevista al arzobispo Ozoria. Por eso, voy a aclarar, como dije, algunas de sus repuestas. En primer lugar, el arzobispo llamó a la población a pensar en Jesucristo en Semana Santa. Aclaro que debió exhortar a que la gente bendiga y alabe a Jesucristo en todo tiempo y en todo lugar, como establece el Salmo 34:1
Su actitud pone de manifiesto, que él enseña como doctrina, un mandamiento de hombre e invalida, consciente o inconscientemente, el mandamiento de Dios con la tradición religiosa. (Mateo 15:6-9) Al respecto, Jeremías 10:3 recuerda que las tradiciones de los pueblos son vanidad ante Dios, pues, no obedecen a sus mandatos, sino a los de los hombres, como ocurre durante la llamada “Semana Santa”, en República Dominicana y otros países.
El representante del catolicismo invitó, además, a “buscar y pensar en Dios”. Sin embargo, no explicó a la gente ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Cómo? ¿Dónde? Y, ¿Cuándo debe buscar y pensar en Dios? Estamos llamados a buscar y pensar en Dios todos los días. Estamos llamados a predicar y enseñar el evangelio sin encubrirlo. Estamos llamados a creer sus verdades y a practicarlas.
Por eso, la Escritura expresa: “si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto” (2 Corintios 4:3) Y, advierte:“el que encubre sus pecados, no prosperará, más el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia.” (Proverbios 28:13)
En otra de sus intervenciones, el jerarca católico citó más de una vez, lo que opina el Papa sobre el servicio de la iglesia, quien asegura que “su poder está en el servicio”. ¿Cuál servicio? ¿Acaso predica la iglesia católica el evangelio de arrepentimiento como servicio espiritual a las almas? El propio Papa no lo hace, pues, tanto él como los demás jerarcas católicos predican su propio evangelio. Rara vez citan un versículo de la Biblia. Se apoyan en su propia opinión. Parecería que no conocen lo que enseña Proverbios 3:7
Es una mentira bíblica decir que el poder de la iglesia está en el servicio que ofrece. El poder de la iglesia está en Jesucristo, su fundador y verdadera cabeza (Colocenses1:18) Ninguna congregación tiene poder espiritual en sí misma. Ese poder lo da Dios, por medio del el Espíritu Santo, para que los miembros de la iglesia sirvan a los demás.
Otro asunto que sugirió el arzobispo Ozoria fue “santificar la iglesia mediante los sacramentos”. Entiéndase los que la iglesia católica establece, no la Biblia, entre ellos, el bautismo, la confirmación, la eucaristía, la penitencia, la reconciliación y el cuidado pastoral a los enfermos.
Desde el más alto nivel hasta el más bajo, los miembros de la iglesia católica practican estos “sacramentos”. Sin embargo, ¿Han logrado apartarse de las diferentes variantes del pecado y la maldad? No. ¿Por qué? Porque no se les predica el “evangelio de arrepentimiento” ni se les enseña a obedecer y a someterse a lo que dice, enseña y manda la Palabra de Dios (la Biblia) Alguien dirá, todo eso se hace. Observe y sabrá.
Tengamos presente que Dios obra y transforma nuestra vida a medida que obedecemos su voluntad y vivimos en santidad, o sea, cuando decidimos separarnos del pecado y la maldad y lo hacemos.
No puedo terminar de escribir este artículo, sin referirme a la declaración política que hizo monseñor Francisco Ozoria durante la entrevista que le hizo el popular periodista Uchi Lora. El prelado católico señaló que en nuestro país no existe independencia en los poderes del Estado, sino, una concentración y que si no hablamos y no nos quejamos vamos camino a una dictadura. Esta declaración ha producido reacciones a favor y en contra.
Personalmente considero, que en lugar de hablar de un asunto que no es de su competencia, debió hablar de la dictadura que mantiene Satanás en el seno de la familia, en diferentes estamentos de la sociedad y, particularmente, en las instituciones públicas y privadas del país.
El vocero de la iglesia católica pudo y no lo hizo, denunciar las causas, manifestaciones y consecuencias eternas que tiene la dictadura satánica en la vida de millones de personas en el mundo. Incluso, debió confesar el nivel de complicidad que mantiene el sistema religioso con ella.
¿Por qué no lo hizo? Probablemente, porque sus ojos están puestos en las cosas terrenales y temporales y no en las eternas. Quizás no lo hizo por resistencia a aceptar que debemos buscar primero el reino de Dios y su justicia o porque no cree que Dios promete suministrarnos comida, bebida, ropa, casa y otros bienes y servicios a cambio de ello.
Por otro lado, los pronunciamientos públicos a que nos tienen acostumbrados los jerarcas de la iglesia católica son normalmente de naturaleza política. Son carentes de contenido espiritual. Resultan similares a los que hace de la oposición política contra el Gobierno. Son más de lo mismo y no aportan nada nuevo.
Y lo que es más grave aún: no tocan las raíces y manifestaciones profundas del pecado ni sus consecuencias eternas. Por eso, su evangelio resulta encubierto y cuestionable.
Por cierto, a raíz de la declaración política del arzobispo Ozoria, algunos medios de comunicación y políticos han resaltado el “peso e influencia”, que según ellos, tiene la iglesia católica. ¿ A qué clase de peso o influencia se refieren? Debe ser a la político-electoral, que es lo único que puede exhibir, porque espiritual no la tiene. Digo esto a la luz de lo que enseñan las Sagradas Escrituras. No invento. Si estoy errado, agradeceré que alguien me convenza.
Es por la influencia político-electoral que se atribuye a la iglesia católica, que los políticos muestran “respeto” a las opiniones de sus más encumbrados representantes. Por eso, van a misa y comulgan. No es por otra cosa.
En vista de la influencia político-electoral que se atribuye a la iglesia católica, llamo a la comunidad cristiana evangélica en general y a los católicos en particular, orar a Dios para que convierta eso en poder espiritual, los ayude a convertirse al evangelio, ser nuevas criaturas, vivir como hijos(as) de Dios, obedecer su Santa Palabra y heredar la vida eterna.
Entendamos que todas las religiones son proyectos concebidos, ejecutados y administrados por los hombres. Encarnan los propósitos de ellos hacia Dios, pero no los de Dios hacia ellos. Los propósitos de Dios hacia los hombres están en el Evangelio (la Biblia). Empeñémonos en conocerlos.
Entendamos que la religión duerme espiritualmente. En cambio, el evangelio despierta y transforma nuestra mente y manera de vivir. En ese sentido, el Señor te dice: ¡Despiértate, tú que duermes, levántate de los muertos y te alumbrará Cristo! (Efesios 5:14) ¡Arrepiéntete y conviértete al evangelio! (Hechos 3:19) Si has oído mi voz no endurezca más tu corazón (Hebreos 3.15) ¡Escapa por tu vida! (Génesis19:17) Logra la salvación de tu alma y la vida eterna. No calles lo que acabas de leer. Divúlgalo.
Por: Enrique Aquino Acosta
