RESUMEN
“Los medios no están para aplaudir al gobierno de turno, están para decir la verdad”. Luis del Olmo
La situación que se ha suscitado con el reportaje presentado por Nuria Piera este 17 de enero, en donde se denunció que empleados del Instituto Tecnológico de Las Américas (ITLA), efectuaban aportes de sus sueldos, con el propósito de sustentar económicamente un movimiento político denominado Jóvenes Unidos por el Cambio, dirigido y fundador por el exrector de esta institución Rafael Féliz García, nos ha dejado muchos aprendizajes.
Uno de ellos es observar como en las últimas semanas se ha dado un fenómeno inusual dentro del ejercicio del periodismo en la República Dominicana: comunicadores y periodistas que, en lugar de respaldar y hacer honor a una misión sagrada de defender y exigir la verdad por parte de la justicia en este caso del ITLA, los mismos han optado por atacar, desacreditar y sumarse a una campaña de descrédito injustificada en contra de un medio como N digital y su directora Nuria Piera con una trayectoria impecable y valiente.
Recordemos que no es la primera vez que la comunicadora a través de sus miedos denuncia presuntos manejos indebidos en la nómina del Estado.
Según el trabajo de investigación de Nuria Piera, algunos empleados del ITLA, vinculados al movimiento que fundó el joven Rafael Féliz García, trasferían mensualmente el 5% de su salario a una cuenta bancaria asociada a la organización política, transferencias que de acuerdo al trabajo de investigación iban desde 3,000 y 12,000 pesos mensuales, dependiendo del sueldo del empleado.
De igual manera este mismo trabajo reveló diferencias entre las tres últimas declaraciones juradas del exrector del ITLA Rafael Féliz García.
Toda esa situación trajo como consecuencia que el 23 de enero de este año, el presidente de la República, Luis Abinader, destituyó Rafael Féliz García, como rector del Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA), a través del decreto núm. 39-26, emitido por el Poder Ejecutivo.
Acto seguido se desataron los demonios en las redes sociales, en las diferentes plataformas digitales y tristemente, una camada de comunicadores y periodistas aparentemente comprometidos con el poder, iniciaron una campaña mediática por todos los frentes, incluyendo según denuncia del mismo medio, ataques digitales bien coordinados por cuentas falsas o los denominados bots.
Ahora es preciso recordarles a mis colegas en sentido general que el periodismo de investigación en el mundo ha sido históricamente una de las herramientas más poderosas para fortalecer la transparencia y combatir la corrupción. Es gracias a estos trabajos; valiente, decidido y constante de medios como Nuria Investigación Periodística, que hemos logrado descubrir los grandes escándalos de corrupción en el país.
Las críticas y los ataques lanzados desde algunos comunicadores y periodistas solo reflejan la gran debilidad del ejercicio de la comunicación y el periodismo en el país, ahora es preciso preguntar: ¿Algunos de esos comunicadores, comprometidos con el poder, han hecho sus ataques con hallazgos o datos?, permítame responderle “no”.
Es importante decirle a los que hoy cuestionan el trabajo de investigación de Nuria Piera que ese tipo de actitud en contra de su propia clase u oficio de ninguna manera aportan nada al debate, al contrario, evidencia la decadencia de los medios y algunos comunicadores o periodistas.
Asumir una profesión con rigurosidad y responsabilidad casi siempre conlleva tener consecuencias. Este caso es el vivo ejemplo de que muchas veces actuar de frente contra el poder nos arriesgamos a enfrente no solo a las estructuras de poder, sino también a ataques provenientes de colegas del ejercicio profesional.
Resulta paradójico que quienes deberían defender la libertad de expresión y el derecho a la información se conviertan en voceros del descrédito. En una sociedad democrática, la investigación periodística debe ser vista como un servicio a la ciudadanía, no como una amenaza.
Decirle a los que hoy atacan y desacreditan a Nuria Piera que ellos deben entender que la credibilidad del periodismo debe ser siempre un instrumento de servicio para la sociedad, cuando la clase se divide y se une por intereses personales al descrédito de una colega, el daño a la profesión y la propia sociedad es irreversible.
Un consejo a los que hoy se suman a esta campaña injustificada en contra del periodismo de investigación, estar al lado de los que con valentía, tenacidad y esfuerzo investigan al Estado y su poder están condenados al franco históricos, recordarle que las críticas deben estar orientadas a no proteger aquellos que desde una posición piensan que los recursos del Estado son una herencia familiar.
Luchar y trabajar para un periodismo de investigación serio y responsable es pensar en un país mejor, en una sociedad más justa y equitativa para los dominicanos.
Decía el editor estadounidense, Joseph Pulitzer: “El poder para moldear el futuro de una República estará en manos del periodismo de las generaciones futuras.”
