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3 de enero 2026
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OpiniónAbraham MonteroAbraham Montero

Llega debacle al PLD; no es lo mismo llamar al diablo que verlo llegar

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El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) fundado por el fenecido profesor Juan Bosch el 15 de diciembre de 1973, luego de la división del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) ha cumplido su ciclo histórico, luego de 46 años de existencia.

Ahora la renuncia del doctor Leonel Fernández como miembro y presidente del PLD abre otro capítulo en la historia política dominicana luego de instaurada la democracia en el país, tras el ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo, cuyo balance será medido con los resultados de las elecciones del 2020.

La crisis interna del partido morado con la estrella amarilla comenzó a incubar una bomba de tiempo con las primarias celebradas en el 2007 cuando Leonel derrotó a Danilo Medina, quien renunció como secretario de la Presidencia y dijo que lo venció el Estado.

Debemos recordar que también en el 2012 y 2015 hubo conatos, disgustos y enfrentamientos entre leonelistas y danilistas que prácticamente llegaron a la enemistad, pero esa bomba de tiempo  estalló ahora con las elecciones internas del 6 de octubre pasado, provocando la salida del expresidente Fernández del PLD.

Podemos decir que la renuncia de Leonel del PLD representa la más grande división que ha tenido ese partido en sus 46 años de existencia, de los cuales el expresidente Fernández se tiró 17 años como su presidente. También ocupó la Presidencia de la República por tres períodos, o sea, 12 años.

Con la salida del expresidente Fernández del PLD el panorama político se pone interesante, por no decir oscuro e incierto con miras a las elecciones municipales, congresuales y presidenciales del próximo año, debido a la enemistad y los desafíos entre Leonel y el presidente Danilo Medina.

En este escenario político se presentarán tres candidatos presidenciales con gran fortaleza a las elecciones de mayo, entiéndase Leonel Fernández; apoyado por su Partido Fuerza del Pueblo y otras organizaciones políticas, Luis Abinader por el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y Gonzalo Castillo por el PLD, éste último empujado por Danilo Medina y sus seguidores. Lo que se vislumbra es que será una lucha de titanes.

El pasado domingo el doctor Fernández se dirigió al país para anunciar su renuncia irrevocable a su membresía y como presidente del PLD, alegando que ese partido había perdido su esencia, sus valores y principios que dejó Juan Bosch como legado, donde hizo algunas críticas al presidente Medina, a quien no mencionó por su nombre.

Pero el presidente Medina aprovechó el escenario de la Asamblea Nacional de Dirigentes efectuada en el pabellón de karate, del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, en esta capital, y en un discurso mostrando resentimiento y rabia, lanzó rayos y centellas contra su antiguo amigo Leonel Fernández, llegando al extremo de vaticinar que solo con sus seguidores el PLD y Gonzalo Castillo ganarán las elecciones del 2020, algo que le resultaría difícil a pesar de todos los recursos que disponen.

Desde días antes de Leonel Fernández anunciar oficialmente su salida del PLD, algunos dirigentes y funcionarios del Gobierno comenzaron a renunciar a sus cargos y a la membresía del partido para seguir a su líder, pero en las últimas horas es una avalancha de renuncias de  peledeístas que se ha producido, incluyendo legisladores, para integrarse a otro proyecto político.

En su discurso el presidente Medina minimizó esas renuncias de miembros del PLD y retó a los que se quieran irse que se vayan, asegurando que el delfín Gonzalo Castillo daría una pela en las elecciones de mayo próximo, cosa que yo pongo en dudas.

Los sabios en las ciencias políticas sostienen la tesis de que en la política no se resta, sino que se suma y se multiplica, y mal puede el presidente Medina asegurar que Gonzalo y el PLD darán una pela en los comicios venideros, cuando en ese partido ahora mismo lo que hay es una verdadera debacle.

En mi campo donde nací, allá por el sur lejano, los viejos decían el refrán que “no es lo mismo llamar al diablo que verlo llegar”, y Leonel Fernández en las primarias del 6 de octubre pasado demostró que a pesar del odio, rencor, resentimiento y otras adversidades impuestas desde el Gobierno, logró sacar casi un millón de votos. Ahora el León tendrá cancha abierta para pelear y vencer a los traidores.

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