RESUMEN
“Los hombres hacen historia y no al revés. En períodos donde no hay liderazgo, la sociedad se detiene.” Harry S. Truman
Es de conocimiento público que este miércoles 14 de mayo del corriente año, se reunirá el presidente Luis Abinader con los expresidentes Hipólito Mejía, Danilo Medina y Leonel Fernández, para tratar la crisis del vecino país, Haití y las repercusiones que podrían derivar de la misma en prejuicio del Estado dominicano. Este es un hecho sin precedentes desde que nuestra patria retorno a la democracia, luego de un tortuoso proceso, que fue castrado en varias ocasiones.
Siendo nuestra democracia en un primer momento suprimida por la dictadura de Ulises “LilíS” Heureaux desde 1882 al 1889, la cual gestó después de su primer mandato presidencial en el año 1884. Cercenada nuevamente con el golpe de Estado contra Juan Isidro Jimenes en su primer gobierno en abril de 1902 y demás sucesos que dieron paso a la primera intervención norteamericana del año 1916, producto de las revueltas armadas que iniciaron con el ajusticiamiento de Ulises “LilíS” Heureaux y la crisis económica por el mal manejo del erario y acuerdos leoninos como el de la San Domingo Improvement Company, luego, sufriendo el país desde el año 1913 con la revolución del ferrocarril o también conocida como la de los dos meses, que estalló durante el gobierno provisional de José Bordas Valdez electo por el Congreso Nacional al quedar vacante el Poder Ejecutivo por la renuncia de Monseñor Nouel.
La inestabilidad política en nuestra media isla puso en riesgo el cobro en las aduanas para el pago de la deuda externa, lo que provocó la primera intervención norteamericana del año 1916 al 1924, que concluyo con el plan Hughes-Peynado, con el cual retorno la soberanía nacional y con la presidencia provisional de Juan Bautista Vicini Burgos se organizó el proceso electoral del 15 de marzo de 1924 con la victoria de Horacio Vásquez y luego, la interpretación constitucional antojadiza que extendió el gobierno del caudillo que dio paso a la anulación democrática con el cuartelazo de Santiago en febrero del año 1930 y con el cual derrocaron a Horacio Vásquez; surgiendo así el régimen trujillista que nos subyugó por 31 años hasta su ajusticiamiento el 30 de mayo de 1961.
Nuevamente el caos político hasta las elecciones del 20 de diciembre de 1963, la vuelta a la democracia de la mano del profesor Juan Bosch hasta el final abrupto de su gobierno sietemesino en fecha 25 de septiembre de 1963. Aunque libros como Guzmán: su vida, gobierno y suicidio de José Báez Guerrero, Yo, Balaguer de Pablo Gómez Borbón y otras obras más e incluso existe el testimonio de Fabio Herrera Cabral que afirman que Bosch renunció producto del enfrentamiento con el coronel Elías Wessin y Wessin, que se ascendió a sí mismo al rango de general sin cumplir con la ley orgánica de las fuerzas armadas y en ese momento se produjo la detención de Bosch que eventualmente zarpó al exilio.
Dos años más tarde, se produce la Revolución de abril de 1965 y por axioma, la segunda intervención norteamericana y la castración del proceso de democratización del país estaba completa, para retornar a una democracia parcial en medio del matadero electoral de 1966 hasta las elecciones de 1978 con el arribo democrático con la victoria de Antonio Guzmán, luego que el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), decidiera abstenerse de participar en los procesos electorales de los años 1970 y 1974, respectivamente.
Pero, luego de está síntesis histórica, solo en dos momentos el liderazgo político dominicano se ha reunido para subsanar problemas de nación, que son la crisis postelectoral de 1994 con el pacto por la democracia y en estos momentos con la perenne crisis haitiana de la cual, el liderazgo del presidente Abinader queda cementado para los anaqueles de la historia contemporánea y nadie podrá rebatir su condición de estadista. Al reunir a los tres expresidentes que tiene el país, evidencia que está pensando en las próximas generaciones buscando una solución nacional y con todos los actores preponderantes.
Por demás, es una manifestación de lo saludable que es nuestra democracia y la madurez de nuestra clase política.
Para muestra un botón, si realizamos un simple paralelismo con algunas naciones hermanas, como Ecuador, es poco probable que el actual presidente Daniel Noboa pudiera reunir a los expresidentes Rafael Correa, Lenin Moreno y Guillermo Lasso, de igual forma, en Colombia es más probable ver manifestaciones de respeto del expresidente Álvaro Uribe Vélez hacia el actual presidente Gustavo Petro que ver una reunión entre Uribe y el expresidente Juan Manuel Santos.
De igual forma en México la partidocracia tradicional no respalda las medidas de los mandatarios que han salido de las filas de MORENA, como son Andrés López Obrador y la actual presidenta Claudia Sheinbaum, en medio de la crisis de violencia que golpea sin clemencia a los mexicanos.
Ahí podemos ver como son las relaciones oficialistas de la mano de Javier Milei con lo que fuera el Partido Justicialista que fue la maquinaria electoral peronista y luego devino al kirchnerismo de la mano de los esposos y expresidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Y ni siquiera, tenemos que analizar con detalles la situación de Venezuela.
La reunión que tendrá lugar este 14 de mayo en el Ministerio de Defensa debe ser apoyada y celebrada por los dominicanos, porque es dar respuesta a una crisis que debe ser enfrentada por todos los sectores de la nación y evidencia lo robusto de nuestra democracia.
Creo prudente concluir con la siguiente frase de Winston Churchill, cito: “A la nación le resultará muy difícil admirar a los líderes que mantienen sus oídos en el suelo.”
Por; Jesús M. Guerrero, hijo
