Durante años, el liderazgo se entendió como una cuestión de estilo, jerarquía o personalidad.
Hoy, esa mirada resulta insuficiente.
El liderazgo es humano cuando reconoce que las decisiones no se ejecutan solas; que la estrategia no avanza si las personas están agotadas, desalineadas o desconectadas del propósito y que nada de eso se impone…al contrario, se construye en el tiempo.
Hablar de empatía, escucha, cuidado o inteligencia emocional no es hablar de permisividad ni de “cuidadores”, es hablar de criterio organizacional.
Las organizaciones que ignoran estas capacidades pagan el precio en rotación, bajo compromiso, errores evitables y desgaste silencioso y las que las integran de forma consciente construyen equipos que piensan mejor, deciden con mayor claridad y ejecutan con más solidez.
He aprendido que:
• Un líder que escucha detecta riesgos antes de que se conviertan en crisis.
• Un líder que genera confianza reduce fricción operativa.
• Un líder que cuida la energía del equipo protege la continuidad del resultado.
Recuerda: cuando el liderazgo se ejerce solo desde la autoridad, la organización depende de personas, y cuando se ejerce desde lo humano, la organización funciona como un sistema.
Por Belma Polonia González
Profesional en Gestión Humana, enfocada en el desarrollo del talento, la cultura organizacional y el bienestar laboral. Se caracteriza por crear experiencias que conecten a las personas con su propósito profesional y humano.
Conecta conmigo:
Belma Polonia González | LinkedIn
IG: Belma Polonia González | @move_act_connect
