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17 de enero 2026
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OpiniónJulia Muñiz SubervíJulia Muñiz Suberví

¿Licenciado sin empleo o técnico de éxito?

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RESUMEN

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Por décadas hemos escuchado, una y otra vez, “En República Dominicana no hay oportunidades de empleos para los jóvenes que salen de las universidades”. Sin embargo, a inicios del año 2022 hubo una oferta laboral en el sector turístico con 5,000 puestos de trabajo, que no pudieron ser ocupados por la carencia de técnicos preparados.

Situación que nos debe llevar a reflexionar sobre reestructurar el discurso: “República Dominicana posee un excedente de profesionales y déficit de técnicos”.

La modalidad de educación Técnico-Profesional consiste en la formación que le otorga al estudiante habilidades y competencias, ampliando sus oportunidades, para insertarse en el mercado laboral.  Está consagrada en el ordenamiento educativo de nuestro país, contando con una dependencia dentro del Ministerio de Educación (Minerd) que se encarga de elaborar las políticas y diseñar los planes de estudio, incluyendo, la gestión curricular y la oferta académica en los centros educativos públicos y privados, así como la gestión operativa en los públicos.

Los países de América Latina y el Caribe han priorizado mejorar la pertinencia de la educación práctica y la capacitación profesional, para así contribuir a la competitividad y la transformación productiva de los países, puntos estrechamente vinculados con el desarrollo de las naciones; aspectos, que al parecer, no han podido calar en la República Dominicana, Estado y sociedad.

Recientemente, la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE) realizó el estudio “Formación del Talento Humano Frente a la Demanda Actual y Futura de la República Dominicana: Enfoque a Programas Técnicos Profesionales y Universitarios” que arrojó que solo el 3 % de la matrícula de educación superior está estudiando carreras técnicas de dos años, lo que sustenta la descoordinación que existe entre la formación y la demanda del mercado laboral.

Basados en las empresas encuestadas, el 53 % señala que la fuerza laboral en el país es una limitante para hacer negocios; que el 54 % han tenido dificultad de reclutar personal por no encontrar perfiles con las competencias y la preparación adecuada; que el 57 % indicó que los centros educativos no están formando lo que requieren; y el 71 % señaló que el conocimiento del idioma inglés es una debilidad en la actualidad.

De acuerdo con el estudio “Educación técnica y formación profesional en América Latina y el Caribe Desafíos y oportunidades” elaborado por el Banco de Desarrollo de América Latina en 2018, existe consenso en torno a la necesidad de invertir en las competencias de los jóvenes para impulsar el crecimiento económico y el progreso a futuro. Ahora debe apurarse el paso y pasar de la propuesta a la ejecución.

Hoy es inminente la necesidad que en el país asuma esa corriente, implementando la modalidad Técnico-Profesional en la tanda extendida en el marco de la obligatoriedad curricular, a modo que estas políticas produzcan la mano de obra que requiere el sistema productivo, con el fin de dar respuestas al mercado laboral, resultando en la mejora de la calidad de vida del ciudadano.

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