RESUMEN
El pasado miércoles pude confirmar lo invertidos que están los valores en nuestra sociedad, al asistir a la puesta en circulación del libro “Voleibol dominicano, de Reinas, Reyes y Princesas”, del periodista e historiador deportivo Ramón Antonio Valdez, en el auditorio del Pabellón de la Fama en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte.
Escaso público en cantidad, pero inmenso en calidad se dio cita para acompañar a Valdez en el parto de su nuevo hijo, que se suma a otros buenos aportes que ha recibido la bibliografía deportiva en los últimos tiempos.
Con este segundo tomo sobre el voleibol dominicano de Valdez se confirma que el área deportiva tiene verdaderos escritores que cumplen con la rigurosidad de investigación y calidad de redacción para que perdure en el tiempo y sean considerados libros de consulta.
Hace apenas dos meses los cronistas deportivos Kevin Cabral y Rolando Guante pusieron en circulación el libro “Pioneros y Proezas de Dominicanos en Grandes Ligas”, con tan altos niveles de calidad que el Salón de la Fama del Béisbol de las Grandes Ligas, previo a una evaluación, lo incluyó en la colección de su biblioteca.
Otros escritores e historiadores deportivos como Félix García Estrella, Héctor J. Cruz, Carlos Nina Gómez, entre otros, hacen sacrificios constantes para aportar a nuestra bibliografía con escaso o ningún respaldo.
Todos tomaron el bastón de la mano de Emilio Nicolás Córdova, el inolvidable Cuqui, quien se preocupó por mantener vivo a muchos héroes del pasado, y sus hazañas, con la publicación de cuadernillos en serie. Como también otros colegas han hecho su valioso aporte a través de publicaciones de revistas.
Pero lo lamentable es que todo ese esfuerzo intelectual no cuenta con el respaldo económico del empresariado público y privado; ellos tienen que romper brazos, coger préstamos y sacrificar su patrimonio para hacer sus publicaciones, mientras otras áreas improductivas, alienantes e insulsas de la llamada comunicación de hoy tienen soporte presupuestario, para fomentar la vulgaridad, sexo y las malas costumbres.
Es tiempo de crear conciencia y alzar la voz para clamar en el desierto por más respaldo para este gran esfuerzo intelectual de este grupo de profesionales, que asume el compromiso de trabajar con el propósito de preservar la historia deportiva y sus protagonistas para la posteridad… Ellos son, sin dudas, los que pueden influir positivamente en nuestra juventud para la construcción de una mejor sociedad.
