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14 de febrero 2026
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OpiniónJoel DíazJoel Díaz

Ley de partidos y relevo político

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RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

El pasado Miércoles de Ceniza, la escuela estadounidense Marjory Stoneman Douglas High School en Parkland, Florida, fue víctima de un tiroteo donde diecisiete personas perdieron la vida. Esta tragedia fue el octavo tiroteo que ocurre en una escuela en lo que va del año 2018.

El homicida, un ex alumno de 19 años de edad, utilizó una metralleta AR-15 (arma larga tipo militar) que pudo obtener legalmente debido a las leyes de armas de fuego laxas que tiene el país. Y debido a la fuerte presencia de lobby que ejerce la Asociación Nacional de Rifles (NRA), un grupo apoyado por millonarios conservadores (relacionados al mundo de la manufactura de armas de fuego) no se ha podido si quiera iniciar un debate certero acerca de la relación directa que existe entre cantidad de armas en EE. UU. y cantidad de tiroteos al año.

Sin embargo, a diferencia de otros tiroteos, esta vez las víctimas – los jóvenes sobrevivientes de bachillerato – han decidido hacer algo al respecto y reclamar leyes más estrictas. Han estado hablando en manifestaciones (aparte de estar reventando las redes sociales), han confrontado a los legisladores de su estado en la capital de Florida, y han motivado a miles de estudiantes por todo el país a realizar caminatas en muestra de solidaridad. Una marcha nacional en Washington DC, está programada para marzo 24, además de una protesta en todo el país para el marzo 14.

Es lamentable entonces ver como muchos políticos de la derecha han atacado agresivamente a la edad y a la inexperiencia de las víctimas que reclaman cambio para así poder descartarlos.

Les han dicho que son muy jóvenes para entender cómo funciona la política y hasta los han acusado de estar siendo manipulados ya que según ellos un joven adulto es incapaz de formular ideas por sí mismo o mucho menos demostrar elocuencia en sus palabras.

Ahí se observa la gran desconexión generacional que existe en los Estados Unidos de América.  Y si indagamos un poco más vemos que de los 427 miembros que tiene el Congreso EEUU, sólo 21 (4.8%) miembros tienen entre 30 y 39 años de edad.

Nosotros aquí en la República Dominicana no podemos cometer los mismos errores que nuestro país hermano: no debemos permitir que nuestra juventud sea menospreciada y excluida de las tomas de decisiones que afectan el futuro y bienestar de su país.

Por eso ahora que inicia la próxima legislatura, el 27 de febrero, es vital que sea aprobada la Ley de Partidos pero con las provisiones necesarias para garantizar el crecimiento de la juventud dominicana.

Primero, debemos reconocer la importancia de la formación política continúa ya que preparará y mantendrá a nuestros jóvenes actualizados dentro de los estándares mundiales. Esta educación sería impartida dentro de los partidos y se le reservaría un mínimo de 25% del presupuesto de dicho partido.

Además, la juventud debería conformar un mínimo de 25% de la participación dentro de las estructuras partidarias. De esta manera fomentamos la proliferación de ideas nuevas y logramos una visión más inclusiva de todos los problemas de la población.

Ya con la preparación proporcionada por la educación continua y la participación dentro de las estructuras partidarias, ese joven estaría preparado para ofrecerle sus servicios al pueblo.

Para que toda la nación pueda disfrutar de los beneficios de ese joven preparado también se le debe asegurar un espacio mínimo de al menos un 25% en las boletas electorales. Dicha cuota para la juventud no debe ser interpretativa, es decir, debe ser exclusivamente para personas que cumplan los requisitos para el cargo por el cual optan y que no sean mayores de 35 años.

Finalmente, para que exista verdaderamente una igualdad de competencia se debe establecer un financiamiento de campañas electorales. A los candidatos jóvenes se les debe asegurar un apoyo financiero de por lo menos el 10% de financiamiento público y de esta manera poder enfocarnos en la calidad de su contenido y no en la cantidad de su propaganda.

No esperemos a que suceda una tragedia para que nuestros jóvenes se integren y tampoco les hagamos falsas promesas si no estamos dispuestos a comprometernos 100% con ellos.

Si dentro de la Ley de Partidos logramos que se incluyan estos cuatro requisitos para la juventud estaríamos dándole a la juventud, que representa entre un 60%-63% del padrón electoral, su propia representación y su propia voz en la toma de decisiones de nuestro país.

Estaríamos garantizándole a nuestra patria un relevo político digno de servir y estaríamos previniendo esa gran desconexión que presentan los políticos estadounidenses con el futuro de su país, su juventud.

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