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20 de febrero 2026
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OpiniónJosé Peña SantanaJosé Peña Santana

Leonel Fernández y Omar Fernández: lección de política de altura

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RESUMEN

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Este domingo 27, durante la celebración El Día del Padre, pudimos observar un emotivo episodio que a simple vista podría aparentar algo muy pequeño, pero en cambio resulta ser un gran mensaje histórico. Leonel y Omar, aparecieron juntos en una dinámica televisiva llena de ternura y simbolismo, respondiendo a una serie de preguntas realizadas en off, que ambos respondían muy risueños alzando un zapato, el propio o el del otro, con evidente complicidad humorada y afectiva contestaron varia pregunta tale como: ¿Quién es más sentimental? ¿Quién es mejor bailando?, ¿Quién sacó mejores notas en la universidad?, ¿Quién es más puntual?, ¿Quién tarda más en ir a la peluquería?, etc., etc.; hasta que llegó una gran pregunta
¿Quién va a ser el próximo presidente de la República? Cuya respuesta, fue casi automática cuando los dos reaccionaron levantado cada uno de ellos los dos zapatos a la vez, uno propio y uno del otro, lo que sin duda dijeron fue que: Ambos seremos presidentes. Uno ahora. El otro después. Esa acción aparentemente lúdica, se ha convertido en una resonante declaración política, efectiva y generacional que ha conmocionado a toda una población dejando huellas en la conciencia de la ciudadanía.

Un acto que en la forma luce meramente muy simple, en el fondo es verdaderamente colosal nos enseña que la política puede tener ternura, que en el poder puede existir decencia y que el liderazgo se puede ejercer con humildad y amor fraterno. Este acto muestra a los que dudan, que el joven líder no pretende derrocar a su padre, sino fortalecer su legado. Omar Fernández, con apenas 33 años ha edificado su propia identidad política, demostrada en dos campañas electorales limpias, directas y firme que lo han sentado dos veces en el congreso nacional una primera vez como diputado y luego como senador del distrito nacional, venciendo toda la maquinaria del partido de gobierno y sus aliados.

La escena del zapato no fue broma. Fue un mensaje de pedagogía política, es un entendimiento profundo de la secuencia histórica que los envuelve. Es una forma fraterna y amable de decirle al país que no hay conflicto entre ellos, que no existe pugna entre generaciones, que no hay lucha de egos.

Hemos vistos demasiados liderazgos envueltos en profundos enfrentamiento por el control del poder. Esa ambición de poder político ha sido siempre la causa de fracturas, traición y retroceso; pero hoy el país tiene una única oportunidad de ver algo diferente que es un padre que sabe que aun tiene un rol que cumplir y un hijo que sabe que su momento llegará y que ambos juntos no solo representan la familia, sino un trayecto político que marcará época de una transición armónica, la continuidad razonable y una visión compartida.

Ahora Leonel debe ser el próximo presidente, no como premio, sino como respuesta a una necesidad nacional, ya que su obra no ha concluido, su experiencia esta vigente, ahora tiene una estructura política propia, un nuevo equipo, una realidad distinta y una madurez que solo la da el tiempo. Y para ello, Omar debe ser su mayor aliado, no solo su hijo, sino su brazo generacional, su eco en la juventud, su respaldo en la calle. No para heredar por derecho sanguíneo, sino para merecer por construcción propia como ya lo está haciendo exitosamente.

Colegimos en que lo que todos vimos el pasado domingo día de los padres no fue solo ternura, ni fue solo complicidad familiar. Esto fue, en su manera más sutil, una afirmación del porvenir. Ambos serán presidentes de la República. Uno ahora, otro después. Porque así lo dicta el tiempo. Porque así lo quiere el pueblo. Y porque así lo están demostrando, Zapato a Zapato, paso a paso.

Por: José Peña Santana.

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