Leonel Fernández: Coyunturas de sus Aspiraciones Presidenciales (1996-2004-2008-2020) (2 de 2)

Por José Núñez lunes 28 de agosto, 2017

2020

Leonel Fernández gana la presidencia de la República en su primera ocasión en el 1996 por algo fortuito, en una coyuntura muy especial, además como salvación para el PLD, donde compitió internamente con Norge Botello y Euclides Gutiérrez Félix en el 1995, y en la segunda oportunidad por aclamación; primero externa, popular, del pueblo, y luego interna, coadyuvado por la buena gestión del 1996-2000 y el desastre del gobierno del período 2000-2004, mientras que en su tercera ocasión fue para el continuismo del PLD en el poder, ya que las amenazas electorales por dirigir el Estado en el 2008 fueron intensas, persistentes y reales del PRD y Miguel Vargas Maldonado.

Ahora, en el futuro de corto plazo, para el año 2020, las necesidades son más perentorias para que vuelva Leonel, ya que a lo interno del PLD parece que se incuba el caos y los enfrentamientos, entre otras causales, porque todo el mundo se cree presidenciable en un partido que ha perdido mucho de su orden y se ha masificado aplicando pocos controles.

También el país requiere de una mente diestra y experimentada para preservar sin cizañas lo logrado por el PLD en sus cinco gestiones de gobierno, que sumarían 20 años, especialmente, lo de los últimos 8 del licenciado Danilo Medina. Debe quedar claro, que la necesidad del ascenso al poder de Leonel Fernández nuevamente, es por lo dicho precedentemente, y porque la organización no está compacta ni disciplinada, ¿y quién más calificado que él ante esta situación para la próxima elecciones?

Además, Leonel Fernández debe cerrar su ciclo dejando a un PLD sólido y unificado. En ese orden, al sistema de partido político, la fortaleza del peledeísmo institucional en el largo plazo también le favorece.

En todo este contexto y con una larga trayectoria en el poder, lo que facilitó el descuido de la organización y su disciplina, obviamente que se convierte Leonel Fernández en la figura principal para mantener al PLD en puerto seguro; y llevarlo a su sexta (6ta) victoria en las últimas siete (7) elecciones presidenciales.

Por su parte, a Danilo Medina, el Presidente de la República Dominicana actualmente, es la base central en el preámbulo para la contienda del año 2020, haga parecido como hizo cuando fue de los mentores principales en el 1994 para la Vicepresidencia de Leonel, y para la presidencia en el 1996 y en el 2004, frente a la ingenuidad de algunos, o por lo menos, debe mantenerse neutral, que es lo mismo que abrirle las puertas a ese proyecto presidencial.

Siendo en esta oportunidad la coyuntura más imperativa, más importante para el PLD y el país, y cuando existen muchos intereses internos enfrentados, en un ambiente masificado y por lo tanto, la disciplina no es la mejor fortaleza. Quién es entre los posibles aspirantes:

La mayor garantía para seguir en el gobierno.

El de más experiencia.

Solidario en el Poder.

El mejor valorado interna y externamente.

Con más niveles de formación política e intelectual.

De mayores compromisos con el partido, el país y una trayectoria probada.

Con vastas relaciones internacionales, de peso, bien reconocidas y mejor valoradas en la etapa de la internacionalización económica y la era digital.

Con los más amplios niveles de conocimiento de la historia social, política y económica del país, la región y el mundo.

El más actualizado.

Con las ideas y los planteamientos más novedosos y alcanzables.

Y finalmente, el hombre que podrá pasar la antorcha pensando en el país y en el partido.

¿Quién lo duda y no sabe muy bien que es Leonel? El dato es conocido.

Las coyunturas sociales y económicas, junto a la imperiosa necesidad del PLD seguir defendiendo su obra de gobierno por el bien del país, vuelven las circunstancias a ponérseles de frente para el año 2020 al doctor Leonel Fernández. La situación se repite, es una candidatura por necesidad.

Sólo que bastaría terminar este ensayo con lo escrito por el poeta, abogado y político Félix María del Monte, cito: “Al hombre lo justifican sus hechos, y mejor que el ardor de los partidos y que el triunfo de las facciones, lo  juzga la posteridad.

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