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13 de febrero 2026
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OpiniónFlorentino Paredes ReyesFlorentino Paredes Reyes

Leonel ahora quiere debate

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RESUMEN

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La historia de los debates en la República Dominicana registra muy pocos capítulos como para tener un archivo de esas confrontaciones. El primero, lo tuvimos el 17 de diciembre de 1962, tres días antes de las elecciones presidenciales, entre el profesor Juan Bosch y el sacerdote Láutico García, el cual fue transmitido por La Voz Dominicana y, contó con la dirección del Dr. Salvador Pittaluga.  El sacerdote Láutico, borracho de ignorancia (como la sociedad de entonces) y sin tocar temas de economía, política social o infraestructura, descargó su ira satánica contra el candidato presidencial, acusándolo de hereje, comunista, de tener un pacto con el diablo y de cuantas sandeces se le ocurrieron.

Sin duda alguna que el ganador fue el político, quien se alzó con la presidencia de la república y una de sus inmortales obras: ¨Judas Iscariotes el calumniado¨. La perdedora, fue la iglesia católica dominicana, la cual cayó en las trampas del aspirante a gobernante, empujando a sus fauces al clérigo para demostrar que los pronunciamientos que había vertido, lo hizo a cuenta propia y no era una línea de la entidad religiosa.

A los políticos dominicanos no les gusta el debate porque eso implica una preparación previa, para lo cual ni tienen tiempo ni cerebro. Prefieren refugiarse en los mano a mano, caravanas, mítines, ruedas de prensa, reuniones con los fanáticos  de los comités de base y dar entrevistas donde exponen a modo de monólogos, sus soluciones a cualquier problema.

Cuando en el año del 1996 Leonel Fernández era un mocetón con muchos sueños de ser presidente, intentó por todos los medios, ir a un debate con José Francisco Peña Gómez, quien era promovido como el líder de masas de la sociedad dominicana. Como era de esperarse, Peña Gómez no quiso un cara a cara con el novel político y hasta alegó que ¨era una falta de respeto confrontar ideas con un don nadie que necesitaba el apoyo de los balagueristas para competir con él¨. Así como así, terminó aquel intento novedoso por direccionar la forma de hacer campaña en nuestro país.

Convertido en presidente las tornas cambiaron y, las propuestas de ir a un debate con Fernández fueron las frustraciones de los candidatos opositores, quienes no escaparon a su prepotencia intelectual, al considerarlos ¨no aptos para conceptualizar¨, afirmando que ¨las águilas no atrapan moscas¨.

Cuando los sueños de Fernández por volver a ser presidente se encuentran con la realidad de que el pueblo no lo aspira, el tres veces invicto, busca por todos los medios debatir hasta con el panadero. Esa exposición gratis frente a millones de espectadores es necesaria en unos momentos donde el león no tiene fuerzas para defenderse de las moscas.

Ahora visita paradas de motoristas, habla con la gente humilde, intentando revertir lo irrevertible y defiende por todos los medios una confrontación entre los candidatos. Sabedor de su realidad electoral, no se visualiza como águila ni ve a los otros como moscas. Paradojas de la vida, cuando no tiene nada nuevo que ofrecer, Leonel ahora quiere debate.

 

Por: Florentino Paredes

 

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