En un mundo convulso donde resulta más atractivo, la escucha o el seguimiento a los visuales y Redes Sociales como Tik Tok, Instagram, YouTube y Facebook, la lectura puede no ser un atractivo para muchos, sin embargo, no cabe duda, sirve como una herramienta psicológica para fortalecer la formación continua y el desarrollo personal.
La lectura puede ser un excelente ejercicio para servir de puente entre los padres y sus hijos, entre maestros y estudiantes. Lograr captar la atención para fortalecer los vínculos sanos a través de la lectura, evitarían algunos problemas de salud mental. Se debe establecer algunos mecanismos para provocar la lectura en los jóvenes como si fuera la última tendencia.
Las grandes marcas o influencers a veces, arrastran a la población para cambiar las conductas, los pensamientos y generar confusiones en sus emociones. En la actualidad se puede ver la confusión como una norma. Las imágenes o vídeos, no siempre muestra la realidad de los hechos. Si lográramos que los jóvenes sientan la necesidad de leer lograrían obtener mayor bienestar psicológico, con la lectura se ayuda a buscar el sentido de autonomía, por eso es importante crear promociones que vayan a favor de este recurso.
Si lo vemos desde este marco de referencia resulta tener un enfoque preventivo y se crean más oportunidades que obstáculos; en el caso de los niños les abre la puerta de la imaginación y la creatividad. Para los jóvenes sería aprender y abrir nuevos espacios para conectar con otros escenarios. En los adultos sirven para prevenir problemas de deterioro cognitivo y mejorar la memoria.
Recuerdo que mi padre nos dejaba de tarea una lista de palabras, para que se buscaran en un diccionario, tipo Larousse, no solo debíamos rebuscar de forma directa, sino también las palabras que estaban encima y debajo; cuando llegaban las vacaciones cambiaba la metodología por la famosa Enciclopedia Dominicana, Océano para aprender de nuestra historia, ahora hace sentido la asignación.
Los padres tienen muchos retos para cultivar la lectura, hacer que los hijos se sumerjan en este mundo fascinante, donde se aprende a ser independiente, crítico, argumentativo, a escuchar e interpretar las ideas para tomar sus propias decisiones.
Existen muchos beneficios, y algunos de ellos pueden velar porque aumenta la plasticidad cerebral, (Stanislas Dehaene, 2010), cuando se desarrolla este hábito se fortalece la habilidad para enfocarse y prestar atención, el cerebro tiene áreas que favorecen la reorganización lingüística y visual.
El mundo de los libros abre una puerta para el desarrollo personal. Quienes leen sacan tiempo para sumergirse en el crecimiento intelectual.
La lectura por las noches sirve de relajante mental, combate la soledad y el aburrimiento.
Es una fuente de unidad familiar, mejora la conexión entre los miembros.
Para los estudiantes en los centros educativos incrementa la comprensión de las materias, les amplia el vocabulario y fortalece la autoestima.
Se recomienda visitar bibliotecas, acariciar textos según los perfiles personales: poesía, novelas, ficción, historias, entre otras. Hay opciones de libros físicos y opciones de audiolibros. Para quienes tienen dificultad para concentrarse, sería un excelente recurso para desarrollar la habilidad de enfocarse.
La lectura a tiempo promueve un hábito positivo que sirve de alimento para la intelectualidad.
Hoy puede ser un buen día para empezar a fortalecer la lectura.
Por Ivonne Guzmán, MA, MGP
Decana de Humanidades y Educación de UNPHU
Psicóloga clínica y terapeuta del Centro Psicológico Bienestar Familiar Vergés Guzmán, SRL.
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