Lectura, análisis y producción de textos: fuentes de dominio de la lengua

Por José Santana Guzmán

“El gusto por la lectura se adquiere

casi siempre en la niñez, y me sorprende

 que parezca tan difícil inculcarlo”.

(Esther Tusquets)

Mucho nos vanagloriamos en nuestro sistema educativo cuando hablamos de revolución educativa, de mejora de la educación y otras yerbas aromáticas –como diría el maestro Carlos Mesa–. Sin embargo, a la hora de proponer planes de mejora para la enseñanza, nos quedamos cortos. En ese sentido, tanto quien ostenta la palabra como otros intelectuales anónimos, como el maestro José Joaquín Colomé Reyes, el ya emulado Carlos Mesa, por solo citar dos ejemplos, estamos muy de acuerdo, en que, si no se da un giro en los contenidos de la enseñanza básica, de poco vale invertir millones en la educación.

¿Pero qué es lo que hace falta? En reiteradas ocasiones he utilizado esta influyente plataforma para citar a Camila Henríquez Ureña, una erudita de la enseñanza, que, no se equivoca cuando plantea la necesidad de enseñar literatura desde el nivel básico. Por consiguiente, no en vano algunos estudiosos de ese importante tópico, como, por ejemplo, el maestro Odalís G. Pérez, aseguran que “El acto de lectura de la poesía nos conduce hoy a un conocimiento, tratamiento, movilidad verbal y recepción plural de los signos de la lengua en un sentido expresivo, estético y a su vez participativo, contextual que por lo mismo produce un placer de la lectura”.

Si analizamos la posición del doctor Pérez, nos daremos cuenta, que, precisamente esos son los tópicos de que carece la enseñanza dominicana en las últimas décadas. Sin embargo, nos quejamos constantemente de la falta de interés del estudiantado por la lectura, de la apatía frente a los libros, de la falta de apreciación estética, de la falta de recepción plural de los signos de la lengua; pero cómo van nuestros alumnos y alumnas a sentir amor por la lectura si no les estamos guiando por el sendero adecuado.

Frente a ese problema ancestral que hemos venido arrastrando por lustros, debemos pensar en la posibilidad de educar a través de la literatura, de la lectura y el análisis de poemas, de cuentos, de novelas, para que nuestros estudiantes logren desarrollar a temprana edad la habilidad no solo de leer sino también que sean capaces de producir textos coherentes, con sentido.

Nos hemos quedado todavía en pleno siglo XXI en la gramática generativa que en su momento propusiera Noam Chomsky, y la cual ha dado excelentes resultados. Pero, al parecer no nos hemos dado cuenta de que solo por medio a la lingüística del texto es que se logra aprender y aprehender la lengua, el discurso, pero, sobre todo, se llega a desarrollar la capacidad de análisis y con ello se logra alcanzar la capacidad de producir textos. Por consiguiente, en algo estamos de acuerdo: la única forma práctica y sencilla de aprender a dominar la lengua es, a nuestro juicio, mediante la comprensión, el análisis y la producción de textos. Por tanto, una vez lograda esta meta desde los inicios de la escolaridad por medio al estudio de los textos literarios, todo lo demás será de fácil aprendizaje y dominio para el alumnado.

 

Fuentes de consulta:

Franklin Mieses Burgos: leer la poesía hoy (1) (artículo) Odalís G. Pérez. Publicado en Acento.com, el 14-06-2018.

 

Por José Santana-Guzmán

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