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5 de febrero 2026
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OpiniónLuis Columna SolanoLuis Columna Solano

Las razones de la campaña electoral a destiempo

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RESUMEN

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Cuando el Congreso Nacional decidió en el 2009 que los candidatos a puestos electivos elegidos en las elecciones de medio término (municipales y congresuales) del año 2010, serian elegidos para un periodo extraordinario de seis años, se hizo con el único objetivo de reunificar todos los procesos electorales en el 2016, tal y como era, hasta la reforma constitucional del año 1994, a consecuencia del tranque pos electoral entre el entonces presidente de la República Joaquín Balaguer Ricardo y el líder opositor, José Francisco Peña Gómez.

El país durante esos dieciséis años (1994-2010) celebró ocho procesos eleccionarios, a raíz de uno cada dos años, haciendo insostenible la vida cotidiana y una economía política bailando al compás del activismo político y el clientelismo y con ello, provocando  distracción en las distintas administraciones del estado en detrimento  de una buena función pública. Otra razón que llevó al legislador a tomar aquella lógica decisión de volver al modelo de elecciones generales, era para que los funcionarios electos tuvieran tiempo suficiente para desarrollar su programa de gobierno al margen del espectáculo político, sin embargo no ha sido así. Este 16 de agosto es que el presidente actual de la República cumplirá dos años de los cuatro para los que fue elegido, junto a otros 4,212 puestos, que van desde la Vicepresidencia de la República, a un Alcalde Pedáneo, 32 Senadores, 190 Diputados, 158 Alcaldes y Vicealcaldes, 1,164 regidores y sus suplentes, 20 diputados al Parlamento Centroamérica (PARLACEN) con sus respectivos suplentes, entre otros.

Pero donde queremos llevar al lector  es a preguntarse, ¿Que ha pasado o sigue pasando que a pesar de unificar las elecciones, el proselitismo político, en vez de mermar, ha arreciado a tal punto que la Junta Central Electoral ha tenido que emitir una resolución que prohíbe tácitamente salir a las calles a promover cualesquiera tipo de aspiraciones?; acción que ha provocado un aluvión de opiniones, principalmente entre los protagonistas que son los partidos políticos. Algunos entienden que la reelección presidencial del 2016, los hechos anteriores y los actuales aprestos de  parte del sector oficial, que avisan de maniobra en  la dirección de dar pasa al continuismo, es la clave de todo. Mientras ese fantasma no desaparezca de la mente de liderazgo político que lucha legítimamente por el poder, la JCE no podrá hacer efectiva su resolución, por inaplicabilidad.

El presidente de la República Danilo Medina está haciendo un trabajo encomiable al frente del Gobierno de la nación, sin embargo, los aprestos reeleccionistas que promueven influyentes funcionarios y altos dirigentes oficialistas transmiten una señal política a modo de nota de advertencia al liderazgo alternativo, pero también desvirtúa la acción de gobierno y la convierte en los actos proselitistas ante los ojos de gran parte de la opinión pública.  En tal sentido, si no hay un giro en la dirección opuesta, la resolución del pleno de la Junta Central Electoral (JCE) se quedará en el aire y el país podría caer en una espirar peligrosa de ilegitimidad en materia electoral.

El escenario político de cara el 2020 es muy complicado  y nada parecido al del 2016. Los actores son los mismos, pero las circunstancias no son nada semejantes. Un ejemplo de ello, es el tranque en el Partido de la Liberación Dominicana en torno a  la aprobación del proyecto de Ley de Partidos y Agrupaciones políticas, mejor conocido como “Ley de Partidos”. La falta de consenso entre el ex presidente Leonel Fernández y el Jefe del Estado Danilo Medina ha convertido ese trámite parlamentario en un asunto de Estado. En el Partido líder de la oposición (PRM) igualmente existen sendas diferencias entre el liderazgo compartido del también ex presidente de la República Hipólito Mejía y el líder de esa organización Luis Abinader, donde el primero ha intentado romper la política parlamentaria de la organización por cuestiones de orden personal.

En el 2016, Leonel Fernández cedió sus aspiraciones para apoyar la reelección de Medina, ahora este entiende que está en capacidad de alcanzar por cuarta vez la presidencia del país, a sabiendas de que necesita el apoyo del presidente Medina. No obstante, Leonel también es consciente de que está en capacidad de impedir como no pudo en el 2015, otra reforma constitucional con fines continuistas, lo mismo decir, que tanto él como Danilo tiene el botón nuclear de autodestrucción referente al reinado del PLD en el poder. He ahí la razón que a ha llevado a Leonel a lanzarse a las calles, pues tanto él como sus principales asesores son conscientes de que en política si te duerme, no te lleva la corriente, sino que te pasan por encima.

Bueno destacar que no solo los ex presidentes de la República Leonel e Hipólito han activado sus cuadros políticos de cara al 2020, sino una cantidad ingente de ex ministros del gobierno como el de Interior y Policía  Carlos Amarante BaretMedio Ambiente y Recursos Naturales Francisco Domínguez Brito, así como el presidente del Senado y de laAsamblea Nacional Reinaldo Pared Pérez. También  se espera que otros hagan lo mismo. Tales son los casos de los ministros de Obras Públicas,  Educación y  Turismo,Gonzalo CastilloAndrés Navarro y Francisco Javier García. De Igual manera el líder de la oposición y ex candidato presidencial del PRM Luis Abinader está en las calles rascando votos y se especula que también el presidente del PRD Miguel Vargas Maldonado renunciaría como ministro de Relaciones Exteriores para aspirar al solio presidencial. Todos quieren ser presidente de la República para el 2020.

Como se puede apreciar, para ese año el escenario político no luce prometedor para nadie, lo que significa que si, en los próximos meses no se dan asombros de acercamientos de posturas  a lo interno de los principales partidos, el nombre del próximo presidente o presidenta de la República, es indescifrable.

Por Lic. Luis Columna Solano

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