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25 de febrero 2026
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Las raíces de la paz

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RESUMEN

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¿Cómo superar los conflictos sin perder de vista lo esencial?

“He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos.”

*Antoine de Saint-Exupéry

 

Existen diversas maneras de definir la paz, para algunos, puede ser la ausencia de conflictos y, para otros, su significado, más bien, es el resultado que se obtiene de la gestión adecuada del conflicto.

Si se aborda la paz desde el primer punto de vista, vale la pena formular la siguiente pregunta: ¿es posible aspirar a una vida sin conflictos? El lector de estas cortas líneas habrá llegado rápidamente a la conclusión de que algo así es imposible… a menos que estemos siempre solos.

Por eso, la segunda manera de comprender un concepto tan profundo como el de la paz es asumirlo como un proceso que, en sentido metafórico, es idéntico al del árbol que germina, crece y nos regala sus frutos.

Para responder la pregunta fundamental de este artículo, ¿cómo superar los conflictos sin perder de vista lo esencial?, la propuesta es la siguiente: a) analizar cómo nuestros valores y actitudes, arraigadas en lo más profundo del ser, repercuten en las relaciones con los demás; b) Sostener que el conflicto que se manifiesta en el exterior se origina en el interior de cada uno de nosotros y siempre constituye una oportunidad.

Raíces: uno mismo frente a los demás

¡Todo brota desde cierto punto perfecto de la vida! Al igual que los árboles, nosotros expandimos nuestras raíces para alcanzar conocimiento y desarrollarnos de conformidad con nuestros valores esenciales. La paz también es un valor esencial y se cultiva, por supuesto, como una semilla, hasta germinar y crecer lo suficiente, como un árbol, sobre sus propias raíces.

Así es la gente… desde sus raíces, y empieza a desarrollarse poco a poco, tanto en la dimensión negativa como en la positiva del ser. Para Ortega y Gasset, se pueden reducir los componentes de toda vida humana “a tres grandes factores: vocación, circunstancia y azar”.  Esto puede explicar el papel de la actitud como factor para comprender el conflicto tanto en lo interno como en lo externo; tú, tus raíces y cómo lidiar con el mundo exterior.

Los conflictos del día a día son diversos y normalmente provocados por alguna preocupación palpable. En algunas ocasiones se manifiestan a través de la violencia. ¿Cómo superarlos? No es una cuestión fácil, si no nos proponemos una pausa para reflexionar acerca de sus motivos. En mi vida he enfrentado conflictos; algunos casi conducen a la violencia, pero, al pensar en las circunstancias, uno se da cuenta de que hay otras maneras de reaccionar, por ejemplo, modificando la forma en la que vemos el conflicto y a los demás. En definitiva, corresponde una retirada hacia uno mismo para darnos cuenta de que hay otras maneras de interpretar el conflicto como realidad inevitable.

Los conflictos como oportunidades

A lo largo de toda la historia, el conflicto se puede analizar a través de las incontables guerras; son en esencia caos y ausencia de orden. Las guerras son el ejemplo de disputas por el poder, la política, los ideales y los territorios. Hasta en estos conflictos hay oportunidades de aprendizaje, pensemos en lo mucho que nos enseñaron acerca de los peligros de la humanidad las dos guerras mundiales. Con esta analogía, sugiero llegar al fondo de las actitudes de uno mismo para evitar disputas innecesarias y superar el resentimiento como generador de conflictos.

Las oportunidades en un conflicto solo se pueden identificar a través de nuestro autoconocimiento, teniendo en cuenta la paz como un valor para anticiparnos al conflicto mismo. Un cambio de perspectiva origina un aprendizaje en el que coinciden el conocimiento de uno mismo, de los otros y del origen de nuestras diferencias. La clave para superar un conflicto es moverse a otros lugares del mismo.

En conclusión, mi experiencia personal acerca de los conflictos ha consistido en verlos de una forma diferente. Hoy tengo amigos que conocí mejor durante conflictos y a los que pude ver de otra manera cuando mi perspectiva cambió. En otras palabras, fuimos unidos por el azar y el conflicto mismo, circunstancialmente negativos, los cuales se transformaron y solo requerían de una pequeña pausa para pensar.

 

Referencias

Gasset, J. O. Y. (2019). ¿Qué es filosofía?

De Saint-Exupéry, A. (2019). El Principito: The Little Prince. Editorial Verbum.

 

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