RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Cumplir quince años es un hito que marca el inicio de una nueva etapa, y Michelle Reynoso entiende ese momento como una experiencia que va mucho más allá del vestido. Para la diseñadora, se trata de acompañar un sueño, de vestir una emoción y de dar forma a uno de los recuerdos más importantes en la vida de una joven y más aún, su hija Ana Beatriz.
Sus diseños nacen de la escucha: de comprender quién es cada quinceañera, qué la inspira y cómo imagina su gran día. Tonos suaves, luminosos y románticos se convierten en aliados para resaltar la personalidad de cada protagonista y lograr que el vestido dialogue de manera natural con la temática de la celebración.
En sus propuestas, la tradición se reinterpreta desde una mirada contemporánea. Siluetas imponentes, bordados artesanales y estructuras cuidadosamente pensadas conviven con una estética fresca que permite movimiento, ligereza y emoción. Cada vestido está diseñado para ese primer gran momento: la entrada, el cruce de miradas con la familia y el instante exacto en el que la quinceañera se reconoce cumpliendo su sueño.

Para este 2026, las tendencias más claras es la transformación del vestido. Michelle Reynoso integra esta propuesta con naturalidad y un fuerte sentido simbólico: el vestido largo, ceremonial y majestuoso evoluciona hacia una versión corta que invita a bailar, disfrutar y vivir la fiesta sin restricciones. Más que una tendencia, responde a una quinceañera moderna que quiere sentirse elegante, pero también libre.
En cuanto a temáticas para quince años en 2026, destacan los conceptos etéreos y personalizados: jardines encantados, cuentos modernos, inspiración celestial, palacios contemporáneos y fiestas monocromáticas. Al mismo tiempo, las temáticas clásicas —como princesa, glamour atemporal o romántico elegante— se mantienen vigentes, reinterpretadas con una estética más limpia y actual, donde menos es más y cada detalle tiene intención.
Para las quinceañeras que eligen tener cortejo, la recomendación es apostar por una paleta de colores armoniosa que acompañe sin competir. Tonos neutros, pasteles suaves o matices empolvados permiten que el grupo se vea cohesionado, mientras la quinceañera destaca con un diseño más luminoso, estructurado o con mayor trabajo artesanal. El equilibrio visual es clave para que el protagonismo siempre recaiga en ella.
Y cuando se trata de la madre y la familia, la regla es clara: elegancia y sutileza. Tonos como nude, champagne, gris perla, azul suave, lavanda o verde salvia son ideales para acompañar sin opacar. Evitar colores demasiado brillantes o siluetas excesivamente protagonistas permite que la quinceañera sea, sin duda, el centro absoluto de todas las miradas.
Así, las quinceañeras de Michelle Reynoso se convierten en relatos reales de crecimiento, emoción y celebración. Vestidos que acompañan risas, nervios y recuerdos imborrables, y que confirman que la moda, cuando se diseña con intención y sensibilidad, puede formar parte esencial de uno de los días más importantes de la vida.
La mayor inspiración de esta nueva etapa ha sido vestir a la persona más importante de su vida: su hija Ana Beatriz. Desde ese momento, Michelle Reynoso asumió el rol de madre y diseñadora, dando paso al renacer de los quince años dentro de la firma, con una visión más íntima, emotiva y auténtica que hoy define su propuesta.
Para conocer más sobre su trabajo y sus creaciones, puedes seguirla en sus redes sociales como @michellereynosord.




