Llegará un momento en que anhelaremos mirarnos a los ojos, tomarnos de las manos. Si bien es cierto que la tecnología ha trascendido fronteras, nos ha conectado con los de lejos, no es menos cierto que el mal uso que le estamos dando al celular, nos ha desconectado con los de cerca. Hace poco leía una carta enviada al periódico El País de Rocío García. En sus propias palabras, describía, cito: “Miro mi móvil: ayer 4 horas y 24 minutos de uso. No recuerdo haber hecho nada importante con ese tiempo. Solo deslicé el dedo, miré videos, leí publicaciones, salté de una cosa a la otra…continuaba”.
Y así estoy segura que a miles nos pasa. El celular nos está robando el tiempo, nos está deshumanizando, desconectando de la realidad. Nos está impidiendo hablar con nosotros mismos y con los demás. Se nos está olvidando ser agradecidos, estamos dando por sentadas las cosas, como conectar con la mirada. Estamos perdiendo los modales y nos estamos perdiendo la magia que trae consigo la sonrisa de la gente.
Recordemos que lo que nos diferencia de los robots es la vulnerabilidad, compasión, empatía, fragilidad, las risas compartidas; aun los chistes malos. La vulnerabilidad es la mayor prueba de que somos humanos. Ojalá que no nos llegue el momento de anhelar mirarnos a los ojos, de tocarnos las manos…
Por Evelin Peguero
Periodista de profesión
@evelinpolin
