RESUMEN
República Dominicana es un país de contrastes, donde conviven extractos sociales con grandes carencias y una extensa pequeña burguesía media que sacrifica hasta educación y salud, para vivir haciendo gala del confort del primer mundo.
A este país se le ha acostumbrado a distorsionar la realidad con medias verdades y tantas mentiras que, ya muchos de nuestros políticos se creen sus barbaridades antes de decirlas.
Por ejemplo: decir que el PRM, cuyas primarias para elegir su candidato presidencial a las elecciones del 2020, se hicieron con un padrón cerrado donde votaron unos 382,385 electores, ha pasado en 3 años sin ningún esfuerzo para inscribir a nadie, a ser un monstruo electoral con 3 millones 80 mil electores, eso es una barbaridad teatral.
El Dr. Guido Gómez Mazara, precandidato de esa organización política, ha dicho que quienes entregaron y publicaron ese padrón electoral, no previeron que la Junta Central Electoral tiene la responsabilidad legal de supervisar las primarias internas; ellos no recordaron que, para hablar mentiras y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
El presidente Luis Abinader será sin dudas el candidato presidencial del PRM, y es un derecho que le asiste amparado en la Constitución de la República, por esta razón le animamos a competir en equidad democrática sin el uso a su favor de los recursos del Estado.
Las lecciones por venir serán sorprendentes, para aquellos que se han creído sus propias mentiras elaboradas para un libreto de ficción en un burdel de teatreros. Cuando los números hablen, en mayo del 2024, se darán cuenta que competían en un escenario de más de tres fuerzas políticas, y que la oposición tiene cantidades que hay que incluir en la suma.
A quien se le ocurre, si no es solo para mantener una parte de la simpatía que tuvo antes que, a tres años de un gobierno excluyente de la masa pobre, ese mismo presidente puede ganar en escenario de primera vuelta una contienda, donde hay tres fuerzas políticas disputándose el electorado.
Creemos que el presidente Abinader, a no ser que sucedan hechos fuera de contexto que hagan tambalear los cimientos de La Nación, se encamina a su segunda derrota electoral, igualando su foja a la del expresidente Hipólito Mejía.
El expresidente Leonel Fernández le pisa los talones en la competencia electoral, y el tablero pinta segunda vuelta por todos lados.
Por Máximo Sánchez
