RESUMEN
Tengo un tiempo escuchando personas, algunos cronistas deportivos, cuestionar el manejo de los fondos que se le asignan a las Federaciones Deportivas Nacionales con una ligereza pasmosa e irresponsable.
Lo hacen, unos, por irse con la ola de un momento y otros por puros intereses que representan por amistad o por algún tipo de beneficio, sin tener ni conocer de cerca ningún dato estadístico.
Como en todo conglomerado siempre aparecerá alguien que se equivoque y cometa algún acto de corrupción en el seno de una de esas entidades, pero de ahí a generalizar o hablar de desfalco es pura y simplemente un tremendismo mediático.
Los dirigentes federados, una minoría, todavía no ha entendido que los fondos que se le asigna deben ser liquidados, dar una explicación pormenorizada de cómo se usaron esos recursos, que deben distribuirse de manera uniforme, un 30% para cargas fijas administrativas; 30% para fomento de actividades deportivas nacionales y un 40% a las competencias internacionales.
A pesar de lo claro que está establecida la distribución de esos fondos, hay instituciones que han cometido el error de invertir 50% o más en la parte administrativa, lo que le ha generado déficit para los demás renglones.
Visto de esa forma es pura y simplemente un mal manejo lo que ha motivado a una gran parte de los dirigentes a capacitarse para poder entender correctamente el manejo y la distribución correcta de esos fondos para su liquidación en el tiempo requerido.
No se puede hablar de dirigentes “ladrones” ni siquiera por el torpe manejo que le ha dado el Comité Olímpico al caso de varias federaciones, de las que han querido tener control para sus planes electorales, que ni siquiera han podido mostrar un solo papel que confirme un acto de corrupción que justifique todo el escándalo que han generado con las suspensiones… un bulto con un libreto mal hecho que se ha ido extinguiendo con el paso del tiempo.
Quizás amparados en la máxima que reza “difama que algo queda”, se han arriesgado a tan peligroso plan, que no solo pone en cuestionamiento a los que se señalan con denuncias alegres, sino que arrastra a toda la dirigencia responsable de la administración de federaciones y asociaciones.
Los intereses de dos o tres malvados que se refugian en puestos dirigenciales están llevando al movimiento olímpico nacional por el camino del descredito y la desconfianza.
