Las excluidas

Por Manuel Hernández Villeta Jueves 9 de Marzo, 2017

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La lucha por terminar con la exclusión social no tolera la división, sólo la unidad os hará fuertes. Hay explotadores y explotados. Existe una mala distribución de las riquezas. Hay pocos ricos y más pobres. La sociedad tiene que cambiar. El ser humano tiene que ser un agente activo de los cambios sociales, y no un mero peón para el enriquecimiento y la gloria de un puñado.

El Día Internacional dedicado a la mujer se celebra en el mundo entero. Hay países donde a la mujer se le margina, y en otros entra de lleno en el campo de la competencia, ocupando puestos tan relevantes como el hombre.

Por diferentes razones, hoy las universidades dominicanas tienen paridad entre la mujer y el hombre. Salen por igual profesionales de ambos sexos. Se podría dar el caso de que el hombre consiga trabajo con más facilidad o que lo mantenga por más tiempo.

Es bueno resaltar que dentro de la gerencia moderna, ahora se evita dar trabajo a mujeres jóvenes, porque salen embarazadas, piden permiso todos los meses y sufren de más achaques que los hombres. Las principales cadenas de supermercados están desplazando a las cajeras, por hombres.

Creo que el principal galardón que puede tener una mujer es que se le dé el sitial que se merece por su capacidad intelectual o su fuerza de trabajo, sin que tenga que rendirse al acoso para conseguir un trabajo.

Donde no estoy de acuerdo es con la cuota de la mujer en la política. Las principales líderes dominicanas no llegaron por cuota, sino por trabajo. Si una mujer quiere trascender en la vida política, debe salir a las calles a pelear su posición, no esperar que se la regalen por una cuota.

El liderazgo llega si se trabaja para conseguirlo. Lo demás sería un regalo que en nada le daría lustro a la mujer que ocupe esa posición. Nosotros tenemos muchos ejemplos de meritorias dirigentes que llegaron a posiciones de importancia por su tesonero trabajo, no por cuotas.

Todavía, es cierto, a la mujer se le discrimina, se le hace difícil alcanzar puestos de importancia. Ahora, no se puede obviar que muchas mujeres profesionales o emprendedoras quieren llegar enseñando el corto ruedo de sus faldas. Hay de todo en la viña del señor.

Solidaridad con las mujeres dominicanas y del mundo, no por un día en un calendario vacío, sino por su esfuerzo diario para lograr una mejor vida para su familia y para el país. Los hombres y las mujeres tienen que marchar juntos en la brega por los cambios sociales. La mayoría de los dominicanos son explotados y excluidos, y únicamente la unidad y la conciencia le ayudarán a liberar estas cadenas intangibles. ¡”Ay!, se me acabó la tinta.