RESUMEN
Comúnmente, cuando escuchamos hablar del término competencia casi siempre
este nos evoca al campo laboral. Sin embargo, según García Molina (2019), en el ámbito académico, el concepto se torna mucho más abarcador. Por consiguiente, para Mejía (2000), citado por el propio Molina, competencia refiere a «un sistema de conocimientos: declarativos (el qué), condicionales: (el cuándo y por qué), y procedimentales: (el cómo), organizados en esquemas operativos que permiten en una situación dada, identificar no solo los problemas sino su solución eficaz». (Molina: 2019, 162).
Las competencias, dice Molina (2019), se refieren a saber aplicar saberes y factores personológicos en la resolución de situaciones diversas de la vida. Asegura que, el concepto competencia cubre hoy la capacidad de aplicar eficiente y eficazmente saberes diversos; y manifestar oportunamente actitudes, aptitudes, instintos, intuiciones y emociones en situaciones específicas. Asimismo, señala, además, que, sin conocimiento, no se puede hablar de competencia, sino de instintos, intuición y a repetición automática. (Molina: 2019, 163).
Competencia comunicativa
Según Molina (2019), el concepto competencia comunicativa fue propuesto por Dell Hymes a principios de la década de los años 70, con la finalidad de oponerlo al de competencia lingüística, elaborado por Noam Chomsky, el cual se refiere, según el autor, al dominio intuitivo que posee un hablante-oyente ideal de las estructuras de la lengua y sus patrones fonológicos y sobre todo, a la capacidad de utilizar de manera natural y espontánea esas estructuras y patrones fonológicos para producir oraciones nunca antes escuchadas ni leídas. (Molina: 2019, 165).
Molina refiere, además, que, justamente, Hymes propone que la competencia de los usuarios de la lengua incluya habilidades y criterios que son «relativos a, e interdependientes con factores socioculturales. El niño adquiere la competencia relacionada con el hecho de cuándo sí y cuando no hablar, y también sobre qué hacerlo, con quién y en qué forma. O sea, que un niño llega a ser capaz de llevar a cabo un repertorio de actos de habla, de tomar parte en eventos comunicativos». (Molina: 2019, 165-166).
Asimismo, el autor señala que el concepto inicial de competencia comunicativa, elaborado por Hymes hace énfasis en el componente pragmático de la comunicación. En ese sentido, señala Maingueneau (1999), citado por el propio Molina (2019), que el concepto competencia comunicativa y Heymes incluye arreglas sobre aspectos muy variados: saber dominar los turnos de habla; saber de qué hablar en cada situación; saber sincronizar los gestos con las palabras que se dicen y con las palabras del comunicador; saber manejar las imágenes de otro; en resumen, los comportamientos requeridos por los diversos géneros discursivos. (Molina: 2019, 166).
Otras competencias comunicativas, según señala el autor, son: competencia discursiva o enunciativa; competencia instruccional; competencia pragmática; competencia intertextual; competencia semiótica; entre otras.
(Para saber más: EL DISCURSO: Categorías y estrategias. Segunda edición. 2019, de Bartolo García Molina)
