ENVÍA TUS DENUNCIAS 829-917-7231 / 809-866-3480
7 de enero 2026
logo
OpiniónEvelin PegueroEvelin Peguero

La vida no admite sustitutos

COMPARTIR:

Apreciados lectores,

Hoy pensaba escribir sobre el apego. Pero una noche compartiendo con mis amadas tías, Liza y Mily, cambió el rumbo de la musa. Mientras las escuchaba y observaba a mi alrededor, comprendí cuán difícil puede ser simplemente ser. Sí, ser: sin adornos, sin filtros y sin miedo.

Y es que ser en esencia es un acto de valentía. Porque cuando nos mostramos tal cual somos, comienzan a llover las etiquetas, los juicios, las miradas… no solo de los demás, sino también de nosotros mismos. Pero aún así, los animo —nos animo— a trabajarnos, a descubrir quiénes somos y quiénes no somos. Y que esas etiquetas, al final, solo sean eso: residuos de una sociedad que muchas veces teme a la autenticidad.

Esa noche, mientras todos compartían, noté cómo a veces se nos pasa el sentir: sentir la música, una mirada cómplice, un gesto sencillo. Nos cuesta estar presentes. Y curiosamente, también vi a quienes estaban ocupados observando a los que no estaban siendo… sin darse cuenta de que ellos tampoco estaban siendo.

Y yo ahí, entre risas y silencios, también observaba. Porque necesitaba escribirles este miércoles.

En ese ejercicio silencioso, redescubrí algo de mí.
Quienes me conocen de verdad saben que perdí muchos recuerdos, quizás por el peso de ciertas vivencias. Sin embargo, uno volvió esa noche:

Tendría unos 10 u 11 años. En el pueblo, no hacía tanto que habían instalado la energía eléctrica. Recuerdo que nos dejaron ir con una autoridad a un baile. Sonaba un pri pri (en mi campo es como decir perico ripiao en el Cibao). En un momento, y sin pensarlo mucho, grité bien alto —[risas]— que yo bailaba mejor que las bailarinas. El solista de la orquesta me escuchó. No les contaré todo el show… solo diré que fue una escena digna de recordar.

¿Y por qué lo traigo a colación? Porque esa niña fui yo. Esa niña valiente, espontánea, segura. Y también yo, con el tiempo, he dejado de ser yo. Me creí muchas etiquetas, muchas cosas que dijeron personas de autoridad sobre mí.

Pero ese pensamiento también me recuerda que fui y soy una revolucionaria- atrevida. Que soy una mujer que ama el baile como su primera terapia, que ama viajar, explorar y vivir.

También me recuerda que he vivido muchas cosas. Que he sanado bastante, pero que todavía queda trabajo por hacer.

Apreciados lectores este vlog es para recordarles que sea lo que sea que hayas vivido, busca ayuda. En estos tiempos, donde se hace cada vez más necesario de ocuparnos de nuestra salud mental, sin que sea un tema tabú. Es tiempo de ejercitar la quietud y de ocuparnos de nuestras vidas. No se trata de lo que otros hacen o dejan de hacer, sino de lo que nosotros hacemos con nuestra historia, nuestras emociones y decisiones porque la vida no admite sustitutos.

La vida se trata de ser, más que de hacer. Y ser, en estos tiempos, es un acto de valentía.

Está científicamente comprobado que la oración, la meditación, el movimiento del cuerpo y las palabras de afirmación transforman. Así que pidamos, como sepamos pedir: a Dios, a Buda, a Alá, a Yahvé, a Jehová o a quien tú creas para tener paz interior.

Pidamos que se nos quite el orgullo, la ira, la impaciencia, la ingratitud, el ego… todo lo que nos aleja de ser quienes somos, porque la vida —repito— no admite sustitutos.

Con cariño,

Por Evelin Peguero
@evelinpolin

Comenta