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14 de marzo 2026
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OpiniónJosé FlándezJosé Flández

La verdad incómoda que algunos articulistas y medios callan

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RESUMEN

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En estos tiempos de guerras, creencias y opiniones absurdas que vivimos, marcados por la polarización ideológica, la verdad se convierte en la víctima, ya que algunos articulistas de opinión, así como ciertos medios de comunicación, se convierten en cómplices, abiertos o silenciosos de tanta tragedia, mentiras y desinformación, tanto por lo que dicen, como por lo que eligen no decir.

Hoy, dos conflictos sacuden al mundo con una crudeza que no admite matices: la invasión rusa a Ucrania y el ataque de Hamás a Israel. Ambos episodios tienen algo en común —además del dolor que han causado—: fueron iniciados por actores que no creen en la democracia, que desprecian los valores de Occidente y que, sin pudor, han desatado el caos en nombre de sus intereses geopolíticos o ideológicos.

Rusia: la guerra que empezó con tanques y mentiras

La guerra en Ucrania no es una disputa territorial ni una reacción defensiva. Es una brutal invasión, iniciada por Rusia en febrero de 2022, que ha dejado decenas de miles de muertos, millones de desplazados y ciudades reducidas a escombros. No hay ambigüedad aquí: fue el Kremlin quien cruzó la línea, quien violó la soberanía de un país independiente y quien desató el mayor conflicto armado en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, algunos articulistas —especialmente aquellos que simpatizan con Moscú o que ven a Estados Unidos como el eterno villano— prefieren hablar de “provocaciones de la OTAN”, de “intereses imperialistas” o de “zonas de influencia”. Todo, menos señalar al agresor.

Hamás: el horror que comenzó con sangre inocente

El 7 de octubre de 2023, Hamás lanzó una incursión sorpresa en territorio israelí, asesinando a más de mil civiles y secuestrando a cientos. Fue un acto de terrorismo, no una operación militar. Fue una masacre, no una resistencia legítima. Y sin embargo, hay quienes se apresuran a justificarlo, a contextualizarlo, a diluir su responsabilidad en el mar de la historia del conflicto palestino-israelí.

Sí, la causa palestina merece atención, justicia y solución. Pero eso no convierte a Hamás en un actor legítimo. Es una organización extremista que no cree en la paz ni en la coexistencia, y que ha demostrado estar dispuesta a sacrificar vidas inocentes para avanzar su agenda.

El silencio como estrategia

Lo más preocupante no es que existan voces que defiendan a Rusia o a Hamás. Lo verdaderamente inquietante es que muchos articulistas, al escribir sobre estos conflictos, omiten deliberadamente nombrar a los culpables. Hablan de “escaladas”, de “respuestas desproporcionadas”, de “contextos complejos”. Pero no dicen quién disparó primero. No dicen quién cruzó la línea. No dicen quién rompió la paz.

Ese silencio no es neutral. Es una forma de tomar partido. Es una forma de legitimar la agresión. Es una forma de traicionar la verdad.

Democracia bajo asedio

Estados Unidos, con todos sus defectos, sigue siendo un bastión de la democracia liberal. Y eso lo convierte en blanco de quienes prefieren el autoritarismo, el populismo o el extremismo. Por eso, no sorprende que los enemigos de la democracia, y de Estados Unidos por extensión, se alineen con Rusia o con Hamás. Lo que sí debería sorprendernos es que algunos periodistas, desde la comodidad de sus columnas, les hagan el juego.

La libertad de expresión es sagrada. Pero también lo es la responsabilidad de decir la verdad. Y en este momento histórico, la verdad es clara: Rusia y Hamás iniciaron dos guerras que han sumido al mundo en el dolor. Negarlo, omitirlo o disfrazarlo es una forma de complicidad.


Por José Flández

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