La UASD y el interés nacional: El perfil de los académicos 

Por Francisco Rafael Guzmán

Ahora que  en la UASD se está incubando una generación de docentes con vocación por el trabajo académico, ya que existe un núcleo de profesores, que ha decidido hasta cierto punto vivir para la academia y no necesariamente el vivir como una rémora de la academia, no tan numeroso pero que puede ser suficiente para dirigir la Primada de América y encauzarla por el mejor trayecto, se hace necesario precisar lo que debe hacer la universidad estatal. Antes de hablar de lo que debe hacer la universidad del Estado dominicano, en cuanto a la formación de los recursos humanos, cabría responder la pregunta que cualquiera que me lea puede hacerse: ¿Quiénes constituyen ese núcleo de profesores? No voy a incluir entre ellas la actual máxima autoridad, a la actual rectora, y algunos de los pasados rectores.

Voy a referirme a algunos académicos que han estado ocupando algunos cargos inferiores, pero que tienen una sólida formación académica y no necesariamente porque tengan o no un título alto, sobre los cuales barrunta el autor que  proyectan ser académicos que viven para la academia. El perfil deseable  en los marcos referenciales social profesional (formación académica e investigativa) y social personal (proyección en la sociedad), como académicos que parecen a todas luces vivir para La Academia, lo encontramos en el Dr. Antonio Ciriaco (economista), Dra. Rosel Fernández (médico), el vicerrector de investigación y posgrado Dr. Canario (Médico) y el decano de  Ciencias Jurídicas y Políticas Maestro Bautista López, entre otros.

Ese también puede ser el caso de algunos otros casos de docentes que aun, pese a su madurez académica, no han pasado a ocupar ningún status importante en la burocracia académica, debido a algunos cuellos de botellas. En la escuela de sociología está el caso del Dr. José Manuel Leopoldo Artilles Gil (sociólogo), quien es un brillante intelectual y tiene una larga vida profesional como servidor público.

Todo académico tiene derecho a aspirar a dirigir La Academia, llámese a Asjana, Beltrán, como cualquier otro que aspire a dirigirla, pero la UASD sea quien sea el rector debe trillar un camino que será una senda correcta que se ha de pisar, para el bienestar  en el desempeño de las labores de los jóvenes profesionales salidos de sus aulas y también del bienestar del país. En la presente gestión se ha logrado la recuperación de las buenas relaciones públicas de la UASD, ya que el cerco mediático contra la misma ha cesado y el actual gobierno le ha dado un trato diferente al que le dio el anterior, pero no basta.

Todavía hay sectores de la prensa que quieren  seguir colocando a la universidad más vieja de América a la defensiva, lo que quedó evidenciado con una campaña de que había racismo en la misma, pero además la publicidad del supuesto maltrato a unas avecillas. Por otra parte, si la Facultad de Ciencias de la Salud de la UASD no ha dado mucho más en la actual pandemia ha sido por culpa del Estado, desde un principio, ya que se sigue dándole atribuciones a las privadas, lo que no se debe hacer. La UASD es la universidad del Estado y no los son las universidades privadas.

Vivimos una era de globalización, pero no podemos prescindir de los Estados locales, solo algunos plumíferos neoliberales son los que han planteado la desaparición de los Estados locales, porque  se llevan del gran ideólogo de los Chicago Boys Milton Friedman. Si hubiesen tenido razón Friedman y su cohorte de neoliberales, de haber desaparecido los Estados locales, como se hubiese manejado esta crisis generada con la pandemia de COVID-19. La universidad del Estado debe jugar un rol de mucha mayor dimensión del que ha tenido, pero si ha sido así ha sido por la culpa de las autoridades nacionales que representan esa corporación que se llama Estado o sociedad política, porque le ha abierto espacio de apoyo a universidades privadas que no representan al interés nacional. El Estado dominicano, como cualquier Estado capitalista, tiene que representar los intereses de clases sociales cuyos privilegios se fundamentan en la existencia de la propiedad privada, teniendo por hontanar la extracción de plusvalía al explotar el trabajo asalariado. Pero la lucha de clases ha provocado que el Estado trate de conciliar las clases.

Le toca al Estado, entonces, por presión de las clases populares y capas medias mediar en el conflicto y ceder ante los reclamos. El Estado debe preservar la universidad estatal y apoyarla, para apoyarse en ella en las respuestas científicas que necesita al tener que dar solución a determinados problemas, sobre todo en situaciones de emergencia como esta, la situación de la pandemia. Verbigracia: tal vez pudimos haber tenido una vacuna dominicana para COVID-19, pero no le hizo el Estado dominicano a la UASD una propuesta de que investigara para producir una vacuna. Eso es lo que no puede durar ya más tiempo repitiéndose, la incuria estatal y no puede el Estado pretender que el sector privado intervenga financiando, porque lo que vamos a tener es desorden tras desorden, porque las empresas privadas lo que quieren es lucrarse.

No es posible que los gobiernos se sigan manejando como lo vienen haciendo, porque por las necesidades humanas no puede ser, pensemos en el deterioro de la agricultura y sus causas, tuvimos que dejar de producir el maíz, para importarlo de Estados Unidos e importar el sirop del mismo que también se produce en Estados Unidos y desmantelar gran parte de los ingenios azucareros, pero además dejamos de producir maní. Casi ha desaparecido la agronomía como carrera, todo no puede ser turismo, porque no va a ser sustentable.

La UASD necesita de los académicos que no piensen dirigir la Universidad de manera clientelar, quien sea elegido o elegida que no responda a esa práctica; la UASD necesita de académicos que vean en el Consejo Universitario, como máximo organismo del gobierno universitario, un cuerpo que se maneje democráticamente y no autocráticamente. La UASD necesita de académicos que busquen la recuperación de la Familia Universitaria, reformando para ellos los reglamentos, entre ellos los de elección de autoridades. La UASD necesita retomar el tema de la participación estudiantil en la elección de autoridades.

Necesita la UASD formar recursos humanos para responder a las necesidades nacionales y no para que haya mucha fuga de cerebros. Ver que es lo que pasa con la agronomía. Hay carreras que están casi muertas, pero deben promoverse, como la agronomía. Hay otras que tendrán que ser redefinidas en su perfil. En el caso de derecho, deben formarse abogados con el perfil de un profesional que  deslinde la justicia y el derecho positivo. En Ciencias de la Salud, sin temor a equivocación creo que el autor puede afirmar que alrededor de un 60 % de los médicos en ejercicio en el país son de la UASD, a pesar de todo el daño, sobre todo con la incuria en el apoyo financiero y falta de consulta a la UASD como universidad estatal, por parte del gobierno. Continuaremos hablando de temas relacionados.

 

Francisco Rafael Guzmán F.

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