RESUMEN
La paremiología castellana es sin duda alguna una de las más rica, diversa y abundante que se registra en las diversas lenguas del planeta. Es por ello que existen numerosos refranes, por medio a los cuales, la comunidad hablante expresa diversos actos de habla, situaciones disímiles y mensajes que representan el sentir de quienes hacen uso de este tradicional y antiguo discurso. Son mensajes metafóricos y con una amplia carga significativa que los hacen dignos de estudio por parte de la lingüística del texto y las diversas disciplinas que derivan de la lingüística moderna.
En ese sentido, a través de los refranes se pueden expresar o emitir ofensas, halagos, subestimar a grupos en desventaja, inclusive, todo ello de manera inconsciente, si se quiere, ya que normalmente, quienes hacen uso de estos enunciados, pocas veces poseen la capacidad de descifrar los actos de habla (intención) que viajan en el interior de este tipo de discurso. Por consiguiente, en este breve tratado de pragmática o análisis del discurso, vamos a ver de qué forma se realiza cierto acto de subestimación contra una minoría en desventaja que, según algunos estudios, poseen capacidades, muchas veces superiores a muchas personas. Se trata de las personas no videntes, o con discapacidad visual, como se le hace llamar en la actualidad.
Seguramente muchos de nosotros hemos pronunciado en alguna ocasión de nuestras vidas, el siguiente adagio o refrán: «El que no sabe es como el que no ve». En este caso, quien emite este tipo de consideración, hace referencia a una persona que, al desconocer algo en particular, si procura hacerle frente, o llevar a cabo una tarea, va tan «desorientada», como una persona no vidente. Sin embargo, se deja de lado con este discurso, que, la falta de visión no guarda relación, en modo absoluto, con la ignorancia, todo lo contrario, según estudios e investigaciones, cuando una persona pierde un sentido, desarrolla otros de manera automática.
En tal sentido, supongamos que, emitiéramos el refrán a la inversa, esto es: *el que no ve es como el que no sabe. De esta forma, queda evidenciado claramente, que la intención envuelta en este refrán, sin duda alguna, es la atribuirle cierta condición de ignorancia a las personas con discapacidad visual o no vidente, lo cual, reitero, es totalmente errático.
