RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – No es exageración ni mera coincidencia que sus compañeros de equipo hayan bautizado a Mario Warte como el Fernando Valenzuela del béisbol amateur dominicano. Casi en forma inadvertida, sin ninguna clase de fanfarria ni despliegue publicitario, el serpentino. a del equipo de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, ha realizado en ámbito local una labor tan sensacional como la desplegada en las grandes ligas por el singular novato mexicano Fernando Valenzuela.
Mario Marte no depende, como el tirador de los Dodgers de Los Angeles, de un atronador «‘screwball» tirabuzón. Su arma principal es un devastador sinker que produce estragos frente a los bateadores contrarios. En la actualidad, mantiene marca impecable de 6-0 con efectividad de 0.63. Y todavía más increíble, no ha sido tocado para ningún extrabase.
La actuación de Marte, quien cursa el tercer semestre de agronomía en la universidad estatal, ha sido fundamental para que su equipo mantenga una holgada ventaja de cinco juegos en el primer lugar de la justa.
El nativo de El Pino, La Vega, también depende de una silbante bola rápida que viaja a unas 86 millas por hora, según fue constatado por un grupo de expertos estadounidenses que visitó el país recientemente.
Nadie se llame a engaño creyendo que la estupenda calidad demostrada por Marte, de 20 años de edad, es algo nuevo en su carrera deportiva.
Desde sus inicios destelló como un lanzador sensacional. Su carta de presentación en la pelota superior ocurrió en 1977 con el equipo de Bonao.
Su primera actuación no podía ser más, auspiciosa: lanzó un juego sin hit ni Carrera frente al equipo de Ranchito, considerado entre los más fuertes de la región.
EL joven portento seguiría demostrando su gran habilidad, y en las eliminatorias regionales de ese año con vistas a los Juegos Deportivos Nacionales, se impuso al seleccionado de Nagua y luego derrotó al equipo de Salcedo en dos ocasiones para eliminarlos de la contienda.
Entonces vino el encuentro frente al trabuco de Santiago, y el novato se cubrió de gloria anotándose la victoria en el primer choque. Aunque su equipo perdió la serie frente a Santiago, fue incluido como refuerzo de ese conjunto debido su impresionante demostración.
La ruta triunfalista de Mario continuó en el marco de los Juegos Nacionales, cuando derrotó al temible equipo del Distrito Nacional.
Estas faenas fueron lo suficientemente elocuentes para que se tomara muy en cuenta al muchacho de La Vega, porque sentaba reales como uno de los lanzadores más efectivos del circuito amateur.
Concomitantemente con su actividad deportiva, Mario asistía a la escuela. Y cuando Se graduó de bachiller, decidió establecerse en la capital en pos de una carrera universitaria.
Mario lleva tres años vistiendo el uniforme de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Sobre este particular, algunos podrían preguntarse la razón por la cual el tirador derecho no había destellado con la misma lucidez en los dos primeros años.
«Siempre he contado con la misma capacidad. Y si no descollé con este equipo durante los dos primeros años se debió a que el manager no tenía la suficiente confianza en mi para colocarme regularmente en la rotación. Estaba seguro de que cuando me dieran la oportunidad iba a demostrar la clase de lanzador que soy. En el actual torneo, el lanzador de la UASD ha derrotado a todos los equipos, incluyendo tres victorias frente a los Camprones de Baterías Meteoro.
La actuación de Marte no ha pasado desapercibida por los «sabuesos» del beisbol profesional de los Estados Unidos. Hace tres años trataron de reclutarlo haciéndole una buena oferta, pero su padre se opuso al considerar que su hijo estaba muy joven para comprometerse en una empresa de esa naturaleza.
De nuevo, Mario se ha convertido en un punto de atracción y sus pasos son. seguidos de cerca por los escuchas de la pelota profesional. Una nueva alternativa se abre en su vida: o proseguir sus estudios y mantenerse como una figura de primera magnitud dentro del afionismo o pasar al profesionalismo corriendo los riesgos de un oficio en el que pocos han alcanzado el éxito debido a su carácter exclusivista.
«No pienso abandonar mi carrera universitaria, pero si me ofrecen un sustancial contrato estaría dispuesto a pasar al profesionalismo. Reconozco que es un paso difícil, pero quienes logran establecerse perciben altos ingresos».
Su padre, el señor José Del Carmen Marte, es la persona que más ha contribuido con su progreso deportivo. Desde muy pequeño lo llevaba al play donde asistía para alentar al equipo de las Águilas Cibaeñas.
«Mi padre ha sido un factor fundamental. en el desarrollo de mi carrera deportiva. Me ha dado muy buenos consejos, y fue la persona que me recomendó con el equipo de Bonao».
Mario no es un atleta doctado de una extraordinaria envergadura física. Apenas tiene 5’10 de estatura y pesa unas 155 libras. Su cuerpo está repleto de fibras milímetro por milímetro.
En la actualidad, reside en el ensanche «Lana Goutier», próximo al parque Zoológico Nacional.
¿Cómo reacciona Mario ante nombre que le han puesto sus compañeros al llamarlo como el «Fernando Valenzuela del Béisbol Amateur Dominicano»?.
«Es para mi un estímulo que mis compañeros me llamen con ese nombre ya que Valenzuela es un gran lanzador.
Ramón Corona, el coach de primera de nuestro equipo, me puso el ‘Criminal’ por la forma como estoy dominando a los bateadores».
Marte integró el seleccionado nacional que participó recientemente en una serie internacional en Panamá y allí se anotó un triunfo frente al equipo de Nicaragua.
Sin mucha bulla ni fanfarria, el vegano Mario Marte ha ralizado una faena superestelar, digna de los mejores elogios y sin paralelo en el ámbito de la pelota amateur.
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