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9 de enero 2026
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OpiniónRommel Santos DíazRommel Santos Díaz

La responsabilidad de proteger de los estados

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La Comisión Internacional  sobre Intervención  y Soberanía  de los Estados  tenía como mandato general  lograr una mejor  del problema que suponía conciliar  la intervención con fines de protección  humana con la soberanía y, más en concreto , tratar de conseguir  un consenso político mundial sobre la forma de pasar de la polémica – y a menudo  la parálisis . a la acción dentro del sistema  internacional , particularmente  a través  de las Naciones Unidas. La composición de la Comisión  pretendía reflejar  las perspectivas  de los países desarrollados y en desarrollo,  además de una amplia variedad de procedencias geográficas, puntos de vista y experiencias, con opiniones  que , al menos en las primeras etapas,  representan  las líneas generales del actual  debate  internacional.

Las inquietudes y preocupaciones  del siglo XXI plantean desafíos nuevos  y con frecuencia  diferentes  de los que el mundo debía afrontar  en 1945, cuando se fundaron  las  Naciones Unidas. Han  surgido  nuevos problemas  y realidades  y también nuevas expectativas  de acción  y normas  de conducta  en los asuntos nacionales e internacionales. Por ejemplo, desde los atentados terroristas  perpetrados  el 11 de septiembre  de 2001 contra el World  Trade  Center  y  el  Pentágono ,  es evidente  que la guerra contra  el terrorismo  que ha de librar  hoy el mundo – una guerra sin disputas  fronterizas  y  contra un enemigo  en gran medida invisible.

Millones de seres humanos  siguen estando a merced de la guerra civil ,  la  insurrección,  la represión  estatal  y  el colapso  de los Estados. Es esta  una realidad  clara e innegable,  en  torno  a la  cual giran  todas  las  cuestiones  que  ha  intentado  resolver  la Comisión  Internacional  sobre  Intervención  y  Soberanía  de los Estados. No se trata  lograr un mundo seguro para las grandes  potencias  ni  de  pisotear  los derechos soberanos de las mas  pequeñas ,  sino de ofrecer  protección  practica  a las personas  corrientes  cuya  vida  corre peligro porque sus Estados no quieren  o no pueden protegerlas.

Se han creado numerosas  instituciones  internacionales para hacer frente  a estas nuevas  circunstancias.  Sin embargo , en los aspectos  fundamentales, los mandatos y  la capacidad  de las instituciones internacionales  no  han estado a la altura  de las necesidades  ni de las  expectativas  modernas. Más que  ninguna otra, la cuestión  de la intervención internacional  con fines de  protección humana ejemplifica  de forma clara  y convincente  la urgente necesidad de emprender  una acción  concertada para adaptar las normas  e instituciones  internacionales a las exigencias y expectativas internacionales.

El propio debate actual sobre  la intervención  con fines de protección humana es tanto un producto  como un reflejo de los grandes cambios  registrados  desde la creación de las Naciones  Unidas. Este debate se sitúa  en un contexto mucho mas  amplio caracterizado  por la presencia  de agentes estatales , estables e institucionales y por la cada vez más evidente  interacción  e  interdependencia  entre ellos. Se trata de un debate que recoge nuevos  conjuntos de cuestiones  y nuevos tipos de intereses, que se celebra  en el marco de nuevas normas de conducta individual y  estatal  y en el contexto de unas expectativas de acción   mucho mayores, y que tiene lugar dentro  de un marco institucional  que, desde el fin de la Guerra Fría, ofrece la posibilidad de emprender acciones  internacionales conjuntas para resolver eficazmente  los problemas  relacionados  con la paz, la seguridad, los derechos humanos y el desarrollo sostenible  a escala mundial.

El actual  debate sobre la intervención  con fines de protección humana se sitúa  en un contexto caracterizado  no solo por la presencia  de nuevos agentes  sino también  por nuevos conjuntos de cuestiones. En el ámbito de la seguridad, el fenómeno  más destacado desde el fin de la Guerra Fría  ha sido la proliferación de conflictos armados dentro de los Estados.  En la mayoría de estos conflictos, se reclamaban mayores derechos  políticos o se pretendía alcanzar otros objetivos políticos, reivindicaciones  que en muchos casos se reprimían por la fuerza durante  la Guerra Fría. Con esta desaparecieron  las restricciones artificiales  y a menudo sumamente brutales  que la política de la época  imponía al desarrollo político de muchos Estados  y  sociedades, sobre todo  en los países  en desarrollo  y en el antiguo bloque oriental. Para  numerosos Estados , el final de la Guerra Fría supuso un nuevo interés  por la democratización , los derechos humanos y  la gobernanza. Pero  en  otros muchos trajo consigo  guerras internas  o conflictos civiles, casi siempre  con terribles repercusiones  políticas  y  humanitarias.

Por Rommel Santos Díaz

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