La Comisión Internacional sobre Intervención y Soberanía de los Estados tenía como mandato general lograr una mejor del problema que suponía conciliar la intervención con fines de protección humana con la soberanía y, más en concreto , tratar de conseguir un consenso político mundial sobre la forma de pasar de la polémica – y a menudo la parálisis . a la acción dentro del sistema internacional , particularmente a través de las Naciones Unidas. La composición de la Comisión pretendía reflejar las perspectivas de los países desarrollados y en desarrollo, además de una amplia variedad de procedencias geográficas, puntos de vista y experiencias, con opiniones que , al menos en las primeras etapas, representan las líneas generales del actual debate internacional.
Las inquietudes y preocupaciones del siglo XXI plantean desafíos nuevos y con frecuencia diferentes de los que el mundo debía afrontar en 1945, cuando se fundaron las Naciones Unidas. Han surgido nuevos problemas y realidades y también nuevas expectativas de acción y normas de conducta en los asuntos nacionales e internacionales. Por ejemplo, desde los atentados terroristas perpetrados el 11 de septiembre de 2001 contra el World Trade Center y el Pentágono , es evidente que la guerra contra el terrorismo que ha de librar hoy el mundo – una guerra sin disputas fronterizas y contra un enemigo en gran medida invisible.
Millones de seres humanos siguen estando a merced de la guerra civil , la insurrección, la represión estatal y el colapso de los Estados. Es esta una realidad clara e innegable, en torno a la cual giran todas las cuestiones que ha intentado resolver la Comisión Internacional sobre Intervención y Soberanía de los Estados. No se trata lograr un mundo seguro para las grandes potencias ni de pisotear los derechos soberanos de las mas pequeñas , sino de ofrecer protección practica a las personas corrientes cuya vida corre peligro porque sus Estados no quieren o no pueden protegerlas.
Se han creado numerosas instituciones internacionales para hacer frente a estas nuevas circunstancias. Sin embargo , en los aspectos fundamentales, los mandatos y la capacidad de las instituciones internacionales no han estado a la altura de las necesidades ni de las expectativas modernas. Más que ninguna otra, la cuestión de la intervención internacional con fines de protección humana ejemplifica de forma clara y convincente la urgente necesidad de emprender una acción concertada para adaptar las normas e instituciones internacionales a las exigencias y expectativas internacionales.
El propio debate actual sobre la intervención con fines de protección humana es tanto un producto como un reflejo de los grandes cambios registrados desde la creación de las Naciones Unidas. Este debate se sitúa en un contexto mucho mas amplio caracterizado por la presencia de agentes estatales , estables e institucionales y por la cada vez más evidente interacción e interdependencia entre ellos. Se trata de un debate que recoge nuevos conjuntos de cuestiones y nuevos tipos de intereses, que se celebra en el marco de nuevas normas de conducta individual y estatal y en el contexto de unas expectativas de acción mucho mayores, y que tiene lugar dentro de un marco institucional que, desde el fin de la Guerra Fría, ofrece la posibilidad de emprender acciones internacionales conjuntas para resolver eficazmente los problemas relacionados con la paz, la seguridad, los derechos humanos y el desarrollo sostenible a escala mundial.
El actual debate sobre la intervención con fines de protección humana se sitúa en un contexto caracterizado no solo por la presencia de nuevos agentes sino también por nuevos conjuntos de cuestiones. En el ámbito de la seguridad, el fenómeno más destacado desde el fin de la Guerra Fría ha sido la proliferación de conflictos armados dentro de los Estados. En la mayoría de estos conflictos, se reclamaban mayores derechos políticos o se pretendía alcanzar otros objetivos políticos, reivindicaciones que en muchos casos se reprimían por la fuerza durante la Guerra Fría. Con esta desaparecieron las restricciones artificiales y a menudo sumamente brutales que la política de la época imponía al desarrollo político de muchos Estados y sociedades, sobre todo en los países en desarrollo y en el antiguo bloque oriental. Para numerosos Estados , el final de la Guerra Fría supuso un nuevo interés por la democratización , los derechos humanos y la gobernanza. Pero en otros muchos trajo consigo guerras internas o conflictos civiles, casi siempre con terribles repercusiones políticas y humanitarias.
Por Rommel Santos Díaz
