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1 de enero 2026
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OpiniónAndrés RojasAndrés Rojas

La resiliencia y Don Quijote

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Uno de los más grandes escritores de la literatura universal, el español Miguel De Cervantes, nos regala una profunda reflexión en su obra cumbre “El Quijote de la Mancha”. El pasaje contiene profundas lecciones de vida que resuenan a lo largo de los siglos. En el texto, Don Quijote dirige unas sabias palabras a su fiel escudero Sancho Panza, que no solo sirven de consuelo en tiempos difíciles, sino que también ofrecen una reflexión sobre la naturaleza de la vida y el equilibrio entre el bien y el mal.

«Sábete, Sancho, que todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas…» Estas palabras reflejan una profunda comprensión de la resiliencia humana. Las «borrascas» representan los desafíos y las dificultades que enfrentamos a lo largo de la vida. Don Quijote nos enseña que estos momentos difíciles no son permanentes; son preludio de tiempos mejores. Esta visión optimista es un llamado a la esperanza y a la perseverancia. En tiempos modernos, esta lección es vital, ya que muchos enfrentan situaciones de estrés y ansiedad. Recordar que «después de la tormenta viene la calma» puede ser un poderoso aliciente para seguir adelante.

Don Quijote continúa: «…porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien esté ya cerca...» Aquí, Cervantes nos invita a reflexionar sobre la dualidad inherente de la vida. El bien y el mal son partes inseparables de nuestra existencia. Esta enseñanza subraya que ninguna situación, ya sea buena o mala, es eterna. Entender y aceptar esta dualidad nos permite manejar mejor nuestras expectativas y adaptarnos a los cambios. La filosofía detrás de estas palabras puede ser una guía para encontrar equilibrio y serenidad en nuestras vidas cotidianas.

El mensaje implícito en el texto es el poder de la esperanza. La certeza de que «el bien esté ya cerca» después de un periodo prolongado de mal nos motiva a seguir luchando, a no rendirnos. Esta idea es crucial en una época donde la desesperanza puede apoderarse de muchos. La esperanza, según Cervantes, no es una mera ilusión, sino una fuerza tangible que puede cambiar nuestras circunstancias y nuestra percepción del mundo.

Las enseñanzas de Don Quijote son atemporales y aplicables a nuestra vida moderna. En el ámbito personal, nos animan a enfrentar nuestras dificultades con valor y optimismo. En el ámbito profesional, estas lecciones pueden inspirar a líderes y empleados a mantener una perspectiva positiva y resiliente ante los desafíos del mercado y las crisis económicas. En la educación, pueden servir de ejemplo para inculcar en los estudiantes la importancia de la perseverancia y la esperanza.

El mensaje de Miguel de Cervantes en «El Quijote de La Mancha» va más allá de ser una simple narrativa literaria; es una fuente inagotable de sabiduría sobre la condición humana. Nos recuerda que, aunque enfrentemos borrascas en nuestro camino, siempre hay una luz al final del túnel. La vida, con sus altos y bajos, es un constante aprendizaje, y las palabras de Don Quijote nos invitan a abrazar este viaje con esperanza y resiliencia.

El autor es catedrático y consultor empresarial.

Por: Andrés Rojas, MBA

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