El líder tiene altas y bajas, pero su fortaleza es como la del junco, que se dobla pero nunca se rompe, ya que la condición de líder solo le está reservada a personas excepcionales en el manejo de las relaciones humanas, siendo el Dr. Leonel Fernández el más grande ejemplo de estos tiempos.
Esas personas que poseen la virtud del liderazgo se convierten en transmisores de energía, y en ocasiones hasta pasan por situaciones que los llevan a la baja; sin embargo, nunca pierden su condición de liderazgo, debido sobre todo a que poseen una de las razones para ellos, como es el carisma, ya que es casi imposible tener liderazgo sin carisma.
En la historia política de la República Dominicana ha habido pocos líderes, a pesar de que, por nuestra condición de país batatero, se le llame “líder” a cualquier vocinglero.
Es normal ver a figuras con liderazgo político que luego se convierten en jefes de Estado, pero casi nunca sucede lo contrario. Por ejemplo, desde el comienzo de la dictadura, Leónidas Trujillo, de militar se convirtió en jefe y terminó como tal; distinto al Dr. Balaguer, que se inició como jefe pero terminó como líder, lo que se evidenció posteriormente aun sufriendo una humillante derrota electoral en 1978. Es decir, el Dr. se dobló, pero como el junco, no se rompió, lo que le permitió regresar al poder varios años después gracias a su liderazgo y resiliencia, que le abrieron otra vez las puertas al Palacio Nacional, tal y como sucederá con el Dr. Leonel Fernández en las próximas elecciones.
El Dr. Leonel Fernández llegó al poder con un liderazgo naciente, condición esta que quedaría demostrada cuando, al salir del Palacio, se presentó a la Procuraduría General de la República, dados los rumores de que sería llamado. Una sabia y valiente decisión tomada como líder, ya que la jefatura se había quedado en el Palacio. Es obvio, entonces, que el Dr. Fernández pasó de líder a jefe, mas cuando dejó de ser jefe siguió siendo el gran líder por su carisma y su resiliencia.
Desde el 2012, fecha en que baja del solio presidencial el Dr. Fernández, le echaron todos los demonios; sin embargo, él estoicamente los dejó pasar. Actitud esta que hasta llegó a enfadar a sus seguidores, y la misma gente se preguntaba: ¿de qué está hecho este hombre? La respuesta es noble y sencilla: el Dr. Leonel Fernández está hecho de paciencia, educación, disciplina, cortesía, sabiduría, decencia, conocimiento y resiliencia, condiciones propias de un verdadero líder, como sin dudas lo es el Dr. Leonel Fernández.
En el 2028, la República Dominicana comparecerá al llamado de la democracia como lo hace cada cuatro años. En esa fecha se elegirá a un nuevo presidente de la nación, y es precisamente el momento de pensar en el pasado, presente y futuro para tomar la decisión correcta y votar por la Fuerza del Pueblo (FP) y su candidato, el Dr. Leonel Fernández.
El Dr. Leonel Fernández es pasado, presente y futuro. Su experiencia, conocimiento y capacidad lo convierten hoy en el más grande estadista que tiene el país, es decir, es la persona más indicada para dirigir el Estado dominicano, y con él vuelva el desarrollo, la confianza y la estabilidad.
JMH
Por Jesús María Hernández
