La realidad política y Leonel

Por José Núñez miércoles 11 de octubre, 2017

“Del dicho al hecho hay mucho trecho”, o también se dice; “no es lo mismo llamar al Diablo que verlo llegar”. Esta introducción son dos acepciones del refranero popular que nunca pierden su vigencia, son expresiones que en realidad se han hecho axioma de la vida, y cuando las aterrizamos al escenario político se convierten en átomos; ya sea por su diversidad o por ser verdades indestructibles.

Eso  mismo acontece con el proyecto político del doctor Leonel Fernández, no importa que se hagan comentarios, acusaciones, conjeturas, que se pongan obstáculos, en fin, todo lo que enfrenta una aspiración presidencial, una más que otra por supuesto, pero ahí van, máxime cuando el horizonte del candidato es el poder, tal cual sucede con este líder de estirpe internacional, en la era de las redes sociales y la escasez del talento político, con una marcada ausencia ideológica, lo que exige mayores condiciones de los liderazgos, aunque parezca contradictorio.

Entonces, en este terreno de exigencias de la cada vez más informada y despolitizada clase media, la cual reclama mayores transparencia, los riesgos de inventar con proyectos políticos sin bases sociales, en una organización que ya sabe como el que más lo que significa estar en el poder, se hace cada vez muy platónico que las candidaturas sean por inventos, incluso, no importa que pululen las ansias presidenciales por doquier, casi siempre apalancadas desde un cargo público de primer nivel, es decir, generalmente no llegan a ser ni utopía por carecer de idoneidad.

Y si los proyectos presidenciales que abundan en el PLD no han mostrado ni muestran números de cierta importancia o de ser temidos en las encuestas de simpatía electoral, que en el leguaje popular se dice, respetado, las probabilidades de que hasta los que los impulsan por una y mil razones, en el corto plazo les saquen los pies, y simplemente los dejan a la deriva, lo que causa que sean devorados en este mercado electoral, de verdaderas especulaciones, intrigas y manipulaciones mediáticas.

También es algo muy evidente, que en la medida que se vayan despejando las posibilidades de una reelección presidencial, el impulso de la candidatura de Leonel Fernández, tanto a lo interno como a lo externo, va a oxigenarse inevitablemente, lo que puede provocar que se le sumen dos dígitos a su popularidad, en un intervalo de los 15 a 20 puntos, posicionándose muy encima del 50%. El tiempo es el mejor aliado en esta hipótesis.

El doctor Fernández es el líder templado en el PLD y el país, el hombre que al reinstalarse otra vez en el poder no necesitará de la persecución política a la oposición, ni a lo interno de su partido para afianzarse en el mando y en su liderazgo, mientras que para los demás, sin distinción de partidos, esta sería una medida si ne qua non para gobernar el país con cierta tranquilidad social, ya que éstos estarían obligados a buscar una reelección, máximamente cuando la Ley lo permite, en el caso del ex mandatario, las cosas no serían necesariamente así, todo lo contrario.

Ahora bien, el principal obstáculo de Leonel Fernández, solo puede ser que el presidente Danilo Medina aspire a una nueva reelección, que luciría más oscura y cuestionable que en los tiempos de la Perestroika, en el sentido de que no sabríamos a donde puede llevar al partido y al país en términos negativos, y hasta a su propia figura. Eso nos muestra la historia generalmente, cuando se gobierna en tres periodos consecutivos en países con características como la nuestra.

También el primer mandatario del país, licenciado Danilo Medina, se la puede jugar apoyando a otro candidato en contra del presidente de su partido, Leonel Fernández, y a la sazón del tema, el que está mucho mejor posicionado en términos electorales y en la percepción generalizada de que es el potencial candidato de los peledeístas, fuerzas aliadas y las que se le van a sumar para el año 2020.

Pero no parece razonable que Danilo Medina provoque tales enfrentamientos con Leonel Fernández, ya que en la sapiencia del hombre estratega, calculador y frio, el primer mandatario, ahora con experiencias presidenciables, es decir, vastas y vetustas en el accionar político y del poder estatal, no va a actuar en dejar como herencia la destrucción de su organización; el PLD.

Por lo tanto, en el partido morado, el que está en plenas condiciones históricas y sociales de recibir y continuar con el proyecto de poder, reorganizar al PLD y después pasar la antorcha sin mayores traumas al que el pueblo señale, es el ex presidente, doctor Leonel Fernández.

Esa es la realidad política nacional del futuro…, ¡tan simple como eso!

 

 

 

Comenta