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18 de febrero 2026
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OpiniónNelson J MedinaNelson J Medina

La política exterior y las redes sociales

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RESUMEN

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Nuestro objetivo principal con este artículo, además de edificar sobre  el rol de las nuevas tecnologías en la diplomacia, es aclararles a los lectores que partimos desde el concepto de política exterior a nivel general; no una en específico. Para así prevenir malinterpretaciones o disgustos innecesarios. Y, como se dice en derecho, para evitar que nuestros lectores aleguen ignorancia, aquí hacemos constar nuestras más sanas pretensiones.

La política exterior  se comprende de forma práctica como el conglomerado de decisiones y acciones que adoptan los Estados en respecto al plano internacional, con los demás Estados u organismos internacionales siempre en favor y defensa de sus intereses nacionales e internacionales. Esta centenaria concepción se encuentra actualmente con la disyuntiva de entrelazarse de manera casi imprescindible con la era tecnológica en la que nos encontramos.

En el libro la diplomacia española en la era digital, se manifiesta no solo la necesidad de estar adiestrado virtualmente, sino, también, lo relevante de usar activamente los medios de comunicación digitales. En principio, debido a que es una herramienta altamente efectiva que nos brinda la posibilidad de estar enterados de casi todo lo que acontece en el mundo, en tiempo real. Para así dar respuesta eficaz e inmediata a los temas concernientes.

No obstante, con el auge de las redes sociales como medio practico masivo de transmitir información, se ha vuelto cada vez más importante descifrar la veracidad de las fuentes que difunden tales noticias. Esto se debe, a la facilidad con que las fakenews pueden ocasionar una tergiversación de los sucesos en el ámbito geopolítico. Y como consecuencia, darle cabida al establecimiento de decisiones internacionales reaccionarias.

Hoy en día, muchos hacedores de política exterior se amparan sobre arena movediza cuando emiten opiniones o posiciones que surgen vía las redes sociales y medios de comunicaciones en masa. Motivando con ello una especie de nebulosa diplomática.

Por esa razón nos preguntamos, ¿qué tan oportuna son utilizadas las redes sociales en materia de política exterior? ¿Cómo se logra guiar una política exterior segura a nivel digital? Y por último, y no menos importante ¿son las redes sociales una plataforma ideal para fijar posiciones internacionales?

En principio, por la cantidad de usuarios que navegan dentro de las redes sociales, su rapidez y la información que corresponde a orientar o asistir a la diáspora de los países, son estos medios de comunicación enormemente idóneos. Y de igual forma, convenientes. Segundo, vale con examinar la relevancia del contexto internacional en que se transmite la política exterior por las redes sociales para verificar su grado de pertinencia; para así discernir sobre qué aspectos internacionales ameritan atención y cuales obviar.

Por último, entiendo como correcto precisar posturas internacionales a través de las plataformas de comunicación virtuales a nuestra disposición debido a la percepción de cercanía que esta genera en la sociedad. Por el contrario, lo que se me dificultaría corroborar es que tales respuestas de política internacional, se sustenten únicamente en base a reacciones expuestas exclusivamente por esos canales digitales y no mediante un análisis minuciosamente juicioso y previsible. En vista de la simplicidad con que se manipula la información mediante tales vías.

El prominente diplomático estadounidense, Henry Kissinger, en la fase final de su libro “Orden mundial”, expone que con el avance de las nuevas tecnologías y la multiplicidad de redes sociales “la política exterior corre el peligro de convertirse en una subdivisión de políticas internas, en vez de una práctica de moldear el futuro”.

De manera que lo que el exsecretario de Estado estadounidense quiere decir, es que la diversidad de plataformas que se destinan para divulgar la política exterior, y la asiduidad con que se emplean tales instrumentos para ejercer la política interna de los Estados, puede confundirse y extrapolarse al escenario internacional para intentar traducir en políticas internacionales aquellas que son locales. De modo que, los conflictos internos que sean llevados al ámbito internacional puedan ser malinterpretados y, se asuma el riesgo de crear inconvenientes diplomáticos sin sustancia.

Por consiguiente, utilizar las redes sociales exclusivamente como medios de difusión de información ha de continuar ser una práctica exitosa en la diplomacia. Siempre y cuando tal ejercicio esté sujeto a dos aspectos fundamentales: los principios elementales del Derecho Internacional, y por supuesto, la doctrina ad hoc que conforman las relaciones internacionales.

Por Nelson J. Medina

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