La pesada cruz de Donald Trump

Por Rolando Robles viernes 29 de septiembre, 2017

Ya para mediados de octubre de 2016, el Partido Demócrata estaba convencido de que solo un gran golpe de efecto podría detener la caída libre de su candidata Hilary Clinton. Y en un arranque de previsión, empezaron la campaña contra su enemigo del 2020, Donald Trump. Ni siquiera incluyeron en su plan de ataque a la alta dirección del Partido Republicano, a la que consideran sus “aliados circunstanciales”; en realidad su objetivo es el volátil presidente, nativo de Queens NY.

Pero como reza el viejo refrán: “lo mucho hasta Dios lo ve”. Empezaron a criticarlo aun sin haber ganado las elecciones; y mucho antes de jurar, ya estaban trabajando su “impeachment”, o sea, impugnarlo para lograr su destitución, por los medios que fuere necesario. El asunto es defenestrarlo, o cuando menos hacerlo llegar en condiciones tan débiles al final de su mandato, que no pueda re postularse; y si lo lograre, pues que no pueda re elegirse.

Y gracias a esos vandálicos aprestos, hoy día Donald Trump exhibe una imagen que aunque no es tan buena (-50% de popularidad, según las encuestas), por lo menos, la población ya está entendiendo el plan y la intención de los que se oponen a su candidatura futura; dentro y fuera de su partido. Pero además, existe una arista en este asunto de los sondeos de popularidad que hacen los medios noticiosos, que favorece mucho al presidente y a sus propósitos: todas las encuestas que predijeron los resultados de otoño pasado, están definitivamente desacreditadas, por inexactas, falaces y mal intencionadas.

Por otra parte, debe anotarse, que el imaginario popular es infinito y como todo lo presenta a modo de sentencia, conocemos otro famosísimo refrán nuestro que expresa un sentido muy contrapuesto con esa nefasta idea “liberaloide” del establishment estadounidense y dice: “una cosa piensa el burro y otra el que lo apareja”; aludiendo a la inseguridad de todos los que tienen pretensiones particulares cuando no cuentan con los instrumentos o mecanismos necesarios para materializar sus deseos o apetencias. Para decirlo en buen dominicano, “no es lo que usted quiera sino, lo que pueda”

Y ciertamente que el establishment, entiéndase, las cadenas mediáticas manejadoras de la información pública, las cúpulas de los partidos políticos y buena parte del sector financiero y empresarial (Wall Street), han hecho esfuerzos ingentes para descalificar al polémico político y empresario, hoy en rol de presidente de la nación mas poderosa del mundo.

Pero todos esos intentos de desacreditar al controversial presidente -mas allá de haber alcanzado cierto éxito mediático, por aquello de “darle pan y circo” al pueblo- han sido contrarrestados por la Casa Blanca y hoy en día se puede afirmar sin duda alguna, que Donald Trump sigue ganándole la pelea a sus enemigos y que les resultará muy difícil doblarle el pulso al rudo peleador de Queens.

Solo para registro -pues sabemos que esta lista será infinita en dos años- voy a presentarles un puñado de las vagabunderías que le han hecho al presidente Trump:

  • Escasamente cinco días después de las elecciones, el saliente Barack Obama firma un acuerdo con los australianos para recibir unos 1,200 migrantes ilegales que ellos no aceptan porque son considerados “de alto riesgo”, por venir mayormente de Medio Oriente. Trump rechazó el acuerdo, como era de esperarse, pero la media comprometida y servil, lo criticó acremente y lo presentó como una señal clara de “falta de continuidad de Estado” del futuro presidente, cuando en realidad es una muestra de la mayúscula y malintencionada irresponsabilidad del presidente saliente
  • En plena ceremonia de juramentación, se pudo ver en las cámaras de TV el intento de ridiculizar al hijo menor del presidente por la supuesta condición de autismo en grado leve que registra.
  • Esta actitud de la prensa resultó muy vergonzosa, pero también muy reveladora de las aleves intenciones contra Donald Trump
  • La cuenta de twitter de Trump es personal, y como todo el mundo sabe, él tiene derecho a bloquear a cualquier usuario. Pero sucede que un puñado de celebridades encabezados por Eugen Cu (médico residente de Tennessee) y Nicholas Pappas (escritor de comedias de Nueva York), entre otros, están demandándolo ante los tribunales porque el ejerce su derecho personal.
  • Cuanta ridiculez de la “gente supuestamente culta”
  • Cuando el presidente Trump trata de ser cortés con la primera dama de Francia y ella -ya en pleno otoño de la vida- disfruta los “piropos” de un hombre acostumbrado a lidiar con mujeres jóvenes, aunque sea mucho mayor que ella, el buen juicio y la diplomacia archivan la casualidad del cumplido como muy positiva para las relaciones galo-americanas. Pero la media la emprendió contra Trump acusándolo de irrespetuoso, por decirle a Brigitte Macron algo que todo el mundo reconoce y que ella disfrutó tan a gusto. Cosas veredes Pancho
  • El espectáculo de las críticas, cuando la familia Trump observaba el eclipse desde la Casa Blanca, fue sencillamente ridículo. La gente se preguntaba ¿pero es que no tienen nada mas de que hablar?
  • Aun con la desgracia que nos trajo el huracán Irma, los malvados no pararon y se cebaron en la sinrazón. Ni siquiera repararon en el hecho de la calamidad que sufría el Sur del país y cuando la primera Dama aborda el helicóptero para ir junto al presidente hasta la zona de desastre, la emprendieron contra ella dizque porque iba muy bien vestida, como si el país demandara una primera Dama mal vestida.
  • Pero ¡que sorpresa! Apenas se la vio bajar del helicóptero, estaba transformada, con tenis, chamarra y gorra militar; lista para jugar el papel que las circunstancias demandaran. Esa meticulosidad de la familia Trump es lo que le molesta a la bigandurria politiquera. ¡Que pena!
  • La última villanía de la maquinaria mediática norteamericana y de las cúpulas partidarias del sistema, ha sido el intento -fallido finalmente- de opacar la magnífica exposición del presidente Trump ante la sección de la Asamblea General de la ONU en septiembre 19. Su discurso ha sido catalogado de “sencillamente grandioso, actualizado y esperanzador” por los sectores mas sensatos de la comunidad.

Vivimos, seguiremos disparando

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