ENVÍA TUS DENUNCIAS 829-917-7231 / 809-866-3480
8 de febrero 2026
logo
OpiniónFrancisco Cruz PascualFrancisco Cruz Pascual

La pedagogía grupal

COMPARTIR:

RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

Fue la primera revolución industrial la que hizo posible la aparición de la pedagogía grupal, la que predominó gracias al desarrollo económico que la reclamó como necesidad social. La época de cambio industrial cambió la relación entre un maestro y el alumno, al maximizar la necesidad del paso del trato individual con una familia de élite para educar a sus hijos a la relación colectiva a través de un grupo de participantes hijos de obreros, campesinos y otros necesitados de nuevos conocimientos. Estos fueron momentos de luz para la historia humana.

Las necesidades de la nueva realidad social y las relaciones de producción cada vez más demandante y especializada dieron paso a una nueva época en donde se implementa una pedagogía acorde con las necesidades de los niños trabajadores en las fábricas de la revolución industrial. Esta pedagogía actuaba sobre el cuerpo del niño, lo disciplinaba, instalando una postura correcta ante la necesidad de producción, armándole de una actitud de disciplina, intentando lograr un orden mental y físico que reclamaba la producción eficaz y eficiente de la industria. Aprender una postura correcta, asumir el silencio y la sumisión ante la orden, aprendiendo a obedecer y hacer lo esperado aun no esté el supervisor. Viendo estos acontecimientos desde la tercera década del siglo XXI, esta pedagogía en su contenido básico puede ser vista como una acción injusta, pero para esa época, significó un gran avance social.

En esta pedagogía, la disciplina tiene un carácter preventivo, era necesario alfabetizar y disciplinar a muchos niños en el menor tiempo posible, con objetivos claros de una real domesticación, trabajando una moral comprometida para cuando entraran al rol de trabajadores, su disciplina cumpliera el papel del compromiso, sumando el orgullo de hacer un trabajo “bien hecho”.

Para esa época los ingleses no veían positivo la intervención del Estado en los asuntos económicos y sociales de la nación, provocando una tardía reacción del gobierno ante estratégicas variables de la vida sociopolítica (como es el caso de la educación), retrasando las necesarias reformas a lo que se convertiría en un sistema educativo organizado. Por conveniencia particular o por falta de visión, el Estado dejó por demasiado tiempo en manos privadas la problemática educativa. Esta fue una de las razones por la que hubo un gran retraso en la alfabetización de las personas en las primeras décadas del siglo XIX.

El manejo egoísta, con visión de explotación de mano de obra barata, aceleró la toma de conciencia y la organización de los gremios de trabajadores en el mismo ardor de los avances en la producción industrial. Esa es la razón por lo  que las organizaciones obreras, finalizando el siglo XIX ya poseían un creciente desarrollo y se perfilaban tendencias organizativas a nivel sindical, naciendo las corporaciones de clases y el rencor entre dueños de fábricas y trabajadores.

Las actitudes de explotación aceleraron la formación de las organizaciones de los hijos de los trabajadores, las que fueron apareciendo para motorizar en forma eficaz la moralización de los niños para influenciarles en distintos ámbitos, de acuerdo a intereses de los dueños de las industrias y a las intenciones de los dirigentes de los obreros. Es en medio de ese conflicto, que aparece la escuela obligatoria habilitada y reforzada por leyes que regulan el trabajo de los niños y las mujeres.

Es importante aclarar, que la revolución industrial influyo sobre la educación, provocando iniciativas de cambio que marcaron un rumbo muy particular en el desarrollo (a través del tiempo), de una multiplicidad de pedagogías que provocarían grandes cambios en la estructura escolar. Es en el desarrollo de estos acontecimientos históricos que aparecieron las escuelas dentro de las nacientes industrias, educando sobre el interés particular de las competencias, habilidades y destrezas necesarias para la propia fábrica. Se trataba de una especie de instrucción con un currículo teórico-práctico, bajo la tutela de un mentor, se formaban grupos de niños, adolescentes y jóvenes de los centros urbanos, lo que fue propiciando cambios positivos en el ámbito técnico-pedagógico para beneficio de la calidad de los productos y de la propia historia educativa.

Por Francisco Cruz Pascual

Comenta