RESUMEN
La Pedagogía de los Limites, mejor conocida como la Pedagogía Fronteriza, es el tópico al que me dedicaré en esta ocasión, haciendo honor a un gran pedagogo norteamericano, que viviendo su estadía número 79 en este planeta, todavía sigue aportando a la educación en sentido global. Se trata del profesor Henry Giroux, de quien soy partidario, y por esa razón comparto muchas de sus ideas acerca del amplio y complejo mundo de la pedagogía. Esta es una de las ciencias trasciende hacia el ámbito social e impacta de una forma contundente y particular, sobre el tipo de progreso humano. Pero, en esta ocasión, sólo me referiré a una de esas ideas, la que creo tiene mucha trascendencia en la actualidad y con la cual doy título a las siguientes consideraciones.
El profesor Giroux nació en la ciudad de Providence, en 1943; es un crítico cultural estadounidense muy asiduo y un teórico de la pedagogía critica. Este profesor admirado por uno y denotado por otros, viene dejando su sello de primacía en múltiples tópicos pedagógicos, entre ellos, sus aportes a la teoría crítica. Como docente creativo, Giroux es un modelo de la intelectualidad académica de los Estados Unidos, especialmente en las regiones en donde ha impartido docencia y ha expuesto sus ideas.
Para entender mejor al profesor Giroux, debemos poner especial atención sobre el contexto socioeconómico de aquel extenso territorio, que cuenta con múltiples facetas culturales. Por sus aportes acerca de las ideas de la pedagogía critica, le consideramos digno de admiración y exponemos sus criterios acerca de la Pedagogía de los Límites.
Es importante resaltar, que el profesor Giroux, como defensor de la libertad, se ha afirmado como un militante en contra de las tendencias antidemocráticas del neoliberalismo, oponiéndose al militarismo que pone en peligro la paz social y la convivencia. Con esa misma fortaleza, se opone al imperialismo en todas sus manifestaciones, y es un opositor del fundamentalismo religioso, argumentando razones atendibles en el orden de las libertades garantista de los derechos inalienables del género humano.
Para el profesor Henry Giroux, una de las amenazas a las que tiene que hacer frente un docente de escuela pública, es “al creciente desarrollo de ideologías instrumentales que acentúan el enfoque tecnocrático, tanto en la formación del profesorado como en la pedagogía del aula.”
Junto a los profesores Peter McLaren y Michael Apple, Giroux es uno de los exponentes principales en los Estados Unidos, de la pedagogía critica, y en lo específico, lo que él denomina como la Pedagogía Fronteriza. Estas ideas de la Pedagogía de los Límites, nacen en 1998 y se nutren del postmodernismo crítico y de la Pedagogía Critica.
El postmodernismo crítico “plantea la necesidad de des territorializar el plano de la comprensión cultural dominante y, en consecuencia, el rechazo de la idea de un sujeto unificado y racional; para ello se propone como estrategia central la crítica de todas las formas de representaciones y significados que reclaman un estatus trascendental y transhistórico.”
“La pedagogía crítica ve la educación como una práctica política social y cultural, a la vez que se plantea como objetivos centrales el cuestionamiento de las formas de subordinación que crean inequidades, el rechazo a las relaciones de salón de clases que descartan la diferencia y el rechazo a la subordinación del propósito de la escolarización a consideraciones económicas. La conjunción de estas dos fuentes teóricas permitió a Henry Giroux formular su planteamiento de la Pedagogía Fronteriza (PF) o Pedagogía de los Límites (PL).” Al unir estas dos teorías, el profesor Giroux logró establecer su planteamiento acerca de la referida Pedagogía.
La finalidad educativa de la Pedagogía Fronteriza está establecida sobre unos planteamientos que buscan en primer lugar, “desarrollar formas de transgresión a partir de las cuales sea posible desafiar y redefinir los límites existentes.” En segundo lugar, “desarrollar condiciones en las que los estudiantes puedan leer y escribir dentro y en contra de los códigos culturales existentes”, y en tercer lugar, “crear espacios para producir nuevas formas de conocimiento, subjetividad e identidad.”
Para alcanzar sus metas, esta pedagogía acentúa el lenguaje político, para analizar y reflexionar acerca de cómo las instituciones, el conocimiento y las relaciones sociales se inscriben en el poder de manera distinta. También examina el lenguaje de lo ético, para llegar a comprender, cómo las relaciones sociales y los espacios, desarrollan juicios que exigen y conforman diferentes modos de respuesta los otros.
Por Francisco Cruz Pascual
