RESUMEN
La práctica en la administración pública nos ha enseñado que los presidentes de turno solían utilizar fechas icónicas para cambiar o renovar su gabinete de funcionarios. Entre esas fechas emblemáticas e importantes para nuestro país se encuentran el 27 de febrero y el 16 de agosto, siendo esta última la fecha en la que se inicia y se cumple cada año de gestión de un gobernante.
Sin embargo, el presidente Abinader no continuó con esa práctica o tradición no escrita de esperar fechas importantes para realizar los cambios que entienda pertinentes en su gobierno. A partir de su llegada al poder el 16 de agosto de 2020, ha realizado cambios en diferentes momentos, sin que el día o la hora tengan mayor trascendencia, rompiendo así con la práctica tradicional anteriormente comentada.
A inicios de este año 2026, con Luis Abinader cumpliendo 5 años y 4 meses en el cargo como primer mandatario, y con una oposición ansiosa y con hambre de poder, era casi inevitable que, en esta etapa cercana a la recta final de su segundo período presidencial, se produjeran cambios y sustituciones de distintos funcionarios, algunos de los cuales ya tenían un largo tiempo ostentando sus cargos. En ese sentido, al iniciar el nuevo año, el presidente realizó cambios importantes en la administración pública, sustituyendo al Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo, así como a ministros y directores generales, lo que ha generado una lluvia de comentarios positivos ante la nueva etapa y el nuevo ciclo que inicia el gobierno de turno.
Dentro de estas sustituciones entra al tren gubernamental una figura muy destacada del derecho, como lo es el magistrado Jorge Subero Isa. Asimismo, el doctor Antoliano Peralta, tras un desempeño majestuoso en la Consultoría Jurídica del Poder Ejecutivo, pasa al nuevo Ministerio de Justicia. Eduardo Sanz Lovaton, cariñosamente “Yayo”, luego de colocar números impresionantes en recaudaciones en Aduanas, pasa al Ministerio de Industria y Comercio, mientras que Ito Bisonó, quien realizó una gestión loable y destacada, pasa a otro ministerio de gran relevancia como el MIVHED. De igual manera, Gloria Reyes, quien en Supérate impulsó importantes transformaciones, pasó al Ministerio de la Mujer, donde estamos seguros de que realizará un trabajo formidable.
Igualmente, en otras instituciones han sido sustituidos y removidos los incumbentes, dando paso a caras nuevas y a funcionarios que ahora ocupan otras posiciones. Entre estas instituciones se encuentran la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), la Dirección General de Aduanas (DGA), el Servicio Nacional de Salud (SNS), Seguros Banreservas y la Coordinación del Gabinete de Políticas Sociales, dando paso a nuevos equipos directivos y a la reubicación de funcionarios con experiencia en distintas áreas de la administración publica.
Esta nueva etapa del gobierno, en la que se dice que aún faltan algunos cambios más, le da un nuevo respiro, rumbo y rostro al Estado. Con estas sustituciones, nuevos vientos estarán soplando en las instituciones donde se produjeron los relevos, permitiendo la integración de nuevos equipos de trabajo y dirigentes del partido de gobierno a la tan codiciada administración pública. También es importante destacar que nuevas ideas, proyectos y propuestas de Estado podrán ser impulsadas por los nuevos equipos directivos que acompañarán a los funcionarios que llegan a estas instituciones a cumplir con el mandato de la ley y la Constitución.
Es de esperar que estos cambios redunden en beneficios concretos para la sociedad dominicana y contribuyan a mejorar la calidad de los bienes y servicios que el Estado ofrece a la ciudadanía, como resultado del uso eficiente y transparente de los recursos públicos provenientes de los tributos.
Cuando un funcionario realiza su labor correctamente, gana el pueblo; cuando un funcionario hace su trabajo de manera deficiente, pierde la nación. Por eso, siempre debemos apostar a siempre por el fortalecimiento del Estado y por el adecuado desempeño de los servidores públicos, en beneficio del interés general y del bienestar colectivo.
Quedándole al presidente dos años y siete meses de gestión, son numerosas las transformaciones y cambios que ya han sido iniciados y que serán entregados antes de la finalización de su período, por lo que lo mejor aún está por venir.
Por Paul J. Maldonado B.
