RESUMEN
• Porque la universidad es otra cosa
Dice una conceptualización de antaño que, “el que dice que no miente, comenzó mintiendo” y no ha de dudarse que puede ser así porque todo medio circundante tradicional, condiciona a la falsedad humana, valorando la opulencia sin medir la procedencia.
Sin embargo, no es lo mismo la mentira que aprendió a hablar con voz dulce, disfrazada de palabras amables o seductoras para engañar, a las llamadas mentiras piadosas.
No es lo mismo engañar para avanzar a cuando se miente para evitar un daño, un dolor o un conflicto.
Aunque no deja de ser mentira, que siempre tiene su consecuencia, no es lo mismo decirle a alguien gravemente enfermo que “todo va a estar bien”, aunque el pronóstico sea reservado a la mentira de intención malsana y beneficios personales.
De toda forma, la afirmación de que “la mentira aprendió, hablar con voz dulce”, advierte sobre la manera en que la mentira puede disfrazarse con palabras amables o seductoras y no diferencia la intención, aunque ciertamente, es la intención la que define la “unidad ética y moral de la medición” que lleva en sí mismo el/la que miente.
“Aunque hay verdades que matan, y mentiras que salvan ha de diferenciarse entre la intención de mentir para salvar y la de matar mintiendo, para avanzar”.
Por: Dr. Pablo Valdez.
