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20 de enero 2026
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OpiniónAlfredo GarcíaAlfredo García

¿La mente es indomable?

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RESUMEN

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“La ociosidad, como el moho, desgasta mucho más rápidamente que el trabajo”
– Benjamin Franklin

“La ociosidad es la madre de todos los vicios”
– Jostein Gaarder

 

Escuché a una pastora referirse a la mente como la «loquita de la casa» y ciertamente no se equivocaba al calificarla de esa manera, por lo difícil que resulta manejar nuestras emociones y lo vacilante que nos ponemos a la hora de tomar una decisión, y ni mencionar la especialidad que tenemos de siempre pensar lo peor.

Si bien es cierto que la mente tiene poderes sobrenaturales de construcción así mismo puede descarrilar y confundir al más sabio e inteligente de los mortales.

Hemos visto a personas con gran talento para triunfar en la vida que sin embargo se descarrilan en momentos de desbalance, ya sea porque les sobreviene una gran bonanza económica repentina o por el dolor y la desesperación producto de una decepción o pérdida.

Y es que como dijo alguien, no todos los corazones están preparados para las decepciones, pues las mismas son puntos de quiebres para sacarte de tu zona de confort, que te hacen fuerte y emocionalmente inteligentes.

Pero para sacar provecho de las decepciones debemos tener una mente enfocada en un objetivo o propósito y entender que los momentos difíciles no son malos, sino procesos de entrenamiento que nos elevan a un nivel superior.

Así como la noche es más oscura cuando va a amanecer, el mismo principio aplica para el ser humano bajo el entendido de que previo a una promoción, viene una gran tormenta, por lo que mantenerse con la mente positiva enfocada en el objetivo, puede marcar la diferencia a tu favor en los momentos cruciales.

Según Sydney Pinoy-Peyronnet, del Instituto de Neurofeedback de Arizona, el 80 por ciento de los pensamientos humanos son negativos, por consiguiente si no aprendemos a controlar la mente, fácilmente caemos en un atolladero en el que la depresión sea el menor de los problemas; y los que han padecido depresión o han tenido algún familiar con esta enfermedad mental y emocional, saben lo agobiante que suelen ser estos episodios o trances.

La mejor manera de evitar la depresión o salir de ella es manteniendo la mente y el cuerpo ocupados, pues una de las características fundamentales de esta enfermedad mental es que te quita el deseo de actuar, que precisamente es el mecanismo para tu sobreponerte a sus embates.

Es por ello que tener la mente permanentemente ocupada es mandatorio, porque el ocio es la madre de todos los vicios y el germen por excelencia donde se cultivan el pesimismo, la depresión y los trastornos mentales y de comportamiento que luego marchitan la vida.

Por cuanto nuestras mentes no pueden estar sueltas, divagando sin proyectos de vida, y menos en estos tiempos en que se tienen unos niveles de distracción visuales tan fuertes, que nos llevan con suma facilidad a deleites adictivos y a vicios degradantes sin darnos cuenta.

Por lo tanto debemos estar claros que la mente tiene una tendencia natural a llevarnos pensar siempre lo peor y a buscar gratificación rápidas en deleites de fácil acceso, y que sólo podemos hacer frente a ello si nos entrenamos para pensar en positivo, enfocándonos en aplicar toda nuestra energía a proyectos de crecimiento personal, espiritual, familiar o profesional.

Y es que el ser humano necesita estar balanceado precisamente en estas áreas, es decir, en lo espiritual, emocional, profesional y familiar para ser feliz y si falla en uno de estos aspectos, cae en desbalance.

De manera que se hace imperativo mantener la mente ocupada anclada a un proyecto, alimentándola siempre con aquellos contenidos optimistas, positivos, profesionales y de fuerza espiritual que nos acerquen a las metas que nos hemos propuesto.

Eso incluye el cuidado a tener con las cosa que consumimos en redes sociales, dado que como alimentemos la mente, así serán los resultados de nuestros pensamientos.

Finalmente
La mente debe estar siempre ocupada con metas en cuatro niveles que son el espiritual -el mas importante-, en lo personal, en lo familiar y en lo profesional.

Si logramos afincar bien esas cuatro patas, tendremos una vida activa, balanceada y entretenida, con un control casi absoluto de nuestros pensamientos, los cuales en su mayoría girarán en torno a la meta con la que nos hemos anclado.

Cuando tenemos metas claras y perseveramos en ellas, todos nuestros movimientos estarán atados a ese propósito e iremos dando pasos que nos aproximen, al tiempo que recibimos alta gratificación emocional, lo que redunda en mayor bienestar, más alegría y mejor salud.

 

Por Alfredo García 

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