RESUMEN
Corría el año de 1981, cuando Diego Félix se desempeñaba como mensajero de la empresa “Marca Publicidad”. Un buen día el dueño de la empresa le dice que va a comprar una moto Honda C-70 nuevecita que en ese entonces costaba RD$ 820.00 a ser descontados de 20 en 20; pero cuando iba por 400 le dieron la noticia de que como pago de liquidación el vehículo quedaba saldado.
En ese entonces, lo tomó como un regalo de la vida, cuando se le pregunta, ¿qué se siente al conducir un vehículo nuevo? Dice que “uno se siente como el vehículo”.
Las anécdotas son muchas sobre lo que ha opinado la gente del vehículo nuevo, ahí está el caso del locutor/publicista ya fallecido William Tavárez, quien con cara de sonreído lo saludaba diciéndole, “ ese es el vehículo que mejor suena”. Para ese entonces era casi un adolescente, rondaba los diez años de edad y uso.
Pasaron muchos años sin visitar mecánicos, de modo que sólo consumía gasolina, aceite, escasos neumáticos y reposiciones del sistema de frenos. Todavía añora la calidad de las piezas de repuestos de antaño, que eran muy duraderas y resistentes
El vehículo era el asombro de los habitantes de Simón Bolívar en la zona norte de Santo Domingo, donde no había otro vehículo de esas condiciones, nuevecito y silencioso como el zumbido del viento.
Antes de tener en Honda C-70 contaba una moto en tan malas condiciones que, el primero del barrio que lo vió en motocicleta nueva nueva le dijo sonriente “ya saliste de esa planta, ahora estas pisando arañas”.
Su anterior moto era apodada “ El Bolo”, no tenía guardalodos, sonaba como una planta eléctrica, y cada vez que llovía llegaba empapado de todas las porquerías de las calles y cunetas. Especialmente en tiempos de los aguaceros de mayo.
Un día pregunté a Diego, (¿_En alguno momento pensaste que tú ibas a durar tanto tiempo con esa moto?
Diego Félix “Tenía la sensación que me serviría como instrumento para enfrentar futuras crisis,”.
Son ya 37 años juntos, y es difícil saber dónde termina uno y comienza el otro cuando se le ve andar por las calles y parecen motocicleta y Diego sólo un cuerpo.
Una de las cosas que agradece es que el vehículo es haberle le ha permitido conocer personas; sobre todo mecánicos. Pudiera ser un records, pero sólo tres mecánicos le han puesto la mano, dos de manera ocasional/fugaz , y uno permanente.
Todo lo que hemos dicho de éste vehículo tiene una explicación, es que estamos frente a una de las mejores motocicletas de uso en toda la historia de la humanidad; que superado pruebas como el uso de aceite de cocinar usado y sucio como lubricante, sin que la moto sufra ningún daño después de un largo recorrido.
Y como algo increíble, una moto similar fue lanzada de un edificio de 22 metros de altura, y aunque parezca increíble funcionó el sistema eléctrico y encendió al instante ; pero no podía correr porque los aros se torcieron.
Con la moto ha aprendido a andar a la defensiva y cuidarse, y aunque parezca extraño sólo se ha caído dos veces, con pequeños rasguños y escasas consecuencias.
La primera ocurrió bajando la calle Arzobispo Meriño: No estaba borracho aunque era de noche, fue sorprendido por enorme hoyo en la bajada que da al Malecón, y no tuvo más opción que besas el pavimento con respeto
La gente mira el vehículo y parece que se ponen de acuerdo en opinar sin que le pregunten que ya es tiempo de tener un carro, pero él dueño responde sonriente, “ esto es lo que hay”. A veces piensa que la moto podría llevarlo a casa como si funcionara a control remoto.
Intrigado por el tema un día le pregunté, ¿?que significa el motor para tí? A lo que respondió “alguien dijo que las motos son como una extensión de tu cuerpo, además de que es una extensión del cuerpo, para mi es extensión de mi alma”.
Una vez andando con su esposa de madrugada fiesteando, al llegar a una intersección se detuvieron para dar paso a un vehículo convertible lleno de gente que escuchaba música y cantaban alegres.
-Les es hicimos señas – y dijimos que pasaran delante, a lo que respondieron “ pasen ustedes, y nosotros insistimos pasen ustedes, entonces todos estallamos de alegría. Risas de todos.
A mediados de los años 80, esto muestra el grado de educación, civismo en el tránsito, saberse y divertir sanamente.
A veces me preocupa que Diego piense que el motor va a durar para siempre y pensando en voz alta se lo dije y respondió, “El motor es eterno, y si muere resucita a los tres días en algún taller de la ciudad.
Por Víctor Elías Aquino
