RESUMEN
Los sistemas y los procesos económicos objetivos constituyen el espacio de la macroeconomía real.
La logicidad del proceso de construcción del conocimiento, sobre todo, del conocimiento científico nos indica muy nítidamente que la realidad material precede o antecede al conocimiento o a la construcción del mismo.
De ahí que la macroeconómica teórica no se ha construido al margen de la macroeconomía real. Aunque la macroeconomía teórica ha sido y será siempre, como constructo mental, una síntesis o una simplificación conceptual de la macroeconomía real.
Pero explicar cómo se da la gestación, el desarrollo y la construcción del conocimiento científico corresponde a la Epistemología, y no a cada ciencia en particular como la Economía.
Y es natural que la macroeconomía real, también la macroeconomía teórica, se desarrolle siempre en un espacio y contexto históricamente determinados.
Así es natural que el desarrollo de la macroeconomía teórica esté inextricablemente vinculado al desarrollo y evolución de la macroeconomía real en el contexto histórico de la evolución de la economía capitalista, y del capitalismo en general, en sus diferentes etapas.
Los sistemas y los procesos económicos reales u objetivos son procesos sociales e históricos, no naturales, en los que juegan un papel fundamental la voluntad humana y las contradicciones que se dan en la sociedad.
Ya Ludwig von Mises, un economista de catadura neoclásica, nos habla en su libro “La acción humana, tratado de economía”, de la praxeología como ciencia de la acción humana.
La macroeconomía real y la macroeconomía teórica tienen por igual la doble condición de sociales e históricas.
Aunque la naturaleza va a estar presente en los sistemas y los procesos económicos (con la presencia permanente de la energía, el agua, el aire y los recursos que están en el subsuelo), es la acción humana en colectivo la que delinea, configura y moldea los sistemas y los procesos e impulsa y cristaliza las acciones transformadoras que se dan al interior de éstos y sobre los recursos naturales.
¿Cuál ha sido el desempeño de la macroeconomía real dominicana en el año 2017 que está finalizando?
En el comportamiento de la macroeconomía real dominicana se destacan o resaltan dos elementos clave: la estabilidad macroeconómica y el crecimiento económico
El Estado dominicano, con su política económica, juega un papel medular en la construcción y mantenimiento de la estabilidad macroeconómica. Los dos brazos activos de la política económica, la política fiscal y la política monetaria -cuando están bien concebidas, estructuradas y aplicadas- tienen la misión de delinear y vertebrar el contexto de la estabilidad macroeconómica.
Del desenvolvimiento macroeconómico de cualquier economía nacional empírica o real son muchos los elementos destacables o resaltables, pero en el caso de la economía dominicana, los medios de comunicación y sectores ligados a ellos, incluyendo el gobierno, prefieren ex profeso, o de manera deliberada, poner de relieve solo estos dos aspectos principalmente: la estabilidad y el crecimiento económico.
La macroeconomía teórica no se limita a estudiar, analizar e interpretar solo estos dos aspectos de la economía real. Y la macroeconomía real es de por sí muy amplia y diversa.
Claro, que estos dos aspectos son trascendentes e importantes, pero no son los únicos.
Otro asunto es que los medios de comunicación, políticos y algunos economistas, del gobierno y no del gobierno, se ponen una muy ajustada camisa de fuerza que no rebasa la mera descripción de los hechos o de los fenómenos económicos.
Y lo que propiamente permite abordar la construcción del conocimiento científico no es la descripción, sino el análisis. Hablemos del análisis concebido en una perspectiva crítica y reflexiva, huelga decir, el análisis preñado y rico en objetividad, teoricidad, logicidad, metodicidad y que sea empíricamente contrastable o verificable con su referente obligado que es la realidad material, configurada por los procesos y los hechos.
Unos y otros están atados, como el diablo a la cruz, al discurso descriptivista del Banco Central sobre el desempeño de la economía dominicana.
Claro, es entendible el proceder del Banco Central porque es prácticamente imposible que el Estado se niegue a sí mismo asumiendo una perspectiva crítica, o rigurosamente crítica, de la realidad económica o de cualquier realidad. Aparte de que al Banco Central también le es imposible asumir una actitud crítica y reflexiva frente a un proceder que le es propio y natural: la política monetaria y cambiaria y el control de los agregados monetarios, y otro proceder que le es impropio, ajeno o usurpado: la medición de las cuentas nacionales.
Hasta el mismo enfoque monetario de balanza de pagos, fundado por los economistas canadienses Harry Gordon Johnson y Robert Alexander Mundell, y adoptado por el FMI hace tiempo e impuesto por éste a los bancos centrales en el mundo, se maneja de manera descriptiva y mecánica. Se dice que el Banco Central se ha consumido en una práctica tradicional en cuanto al manejo carpinteril de la política monetaria.
Se dirá que la función del Banco Central se limita a formular, aplicar y evaluar un determinado esquema de política monetaria y cambiaria y justificar su validez por los resultados de la acción de política pública aplicada. Pero eso no justifica el desprecio olímpico de la teoría de la política monetaria.
La política económica es la expresión más visible de la economía aplicada pero no es posible aplicar en cada coyuntura la política económica correcta sin una teoría económica correcta.
Pero comprendo y entiendo que el problema de fondo está en las universidades que se han dedicado de por vida a una mera enseñanza descriptiva de la ciencia de la Economía. Y que son las universidades las que tienen que asumir de verdad la función de la investigación científica. Y también el análisis crítico de los esquemas de política económica aplicados por el Estado: si son correctos o no (adecuados o no), convenientes o no desde el punto de vista social, sus costos sociales y su rentabilidad o redituabilidad social (beneficios sociales: si resuelven o no problemas económicos y sociales de la sociedad)
Así son insuficientes, deficientes y muy pobres los estudios de pobreza y de desigualdad distributiva que se han hecho desde el Estado dominicano. Pero adolecen de esa misma pobreza los estudios hechos desde el sector privado o desde la sociedad civil.
El gran problema para el desarrollo de la ciencia y de la tecnología en nuestro país es que todo, o prácticamente todo, se hace bajo el mandato o imperio de los colores del partidarismo político.
Hay grandes limitaciones estructurales para ejercer el pensamiento y desarrollar la ciencia en una perspectiva libertaria, crítica, responsable y con sentido de independencia pensando siempre en el desarrollo de la gente.
Pero cuando intuitiva o expresamente vemos el desarrollo que ha tenido la ciencia económica en el mundo y lo comparamos con lo que se ha dado históricamente en el país, nos damos cuenta, muy lamentablemente, que la ciencia de la Economía ha sido degradada o rebajada a la categoría de técnica o de carpintería en nuestra añorada y adorada Quisqueya.
Volvamos al análisis de la macroeconomía real de nuestro país. La complicidad de la economía descriptiva estatal oculta, o no quiere ver, que la estabilidad macroeconómica y el crecimiento económico de que disfrutamos actualmente están seriamente amenazados por los elevadísimos niveles de la deuda pública y la magnitud del déficit fiscal en el segundo gobierno de Danilo Medina. Y también por la depreciación (devaluación) continua y progresiva del tipo de cambio de la moneda nacional.
Hay que aclarar que el crecimiento real positivo que ha tenido la economía dominicana en los últimos años se ha debido fundamentalmente a las inversiones y a la ampliación del sector privado, jamás al gobierno y a sus astronómicos niveles de endeudamiento público con su consiguiente e irresponsable hipoteca del crédito público: el default como consecuencia de la explosión de la deuda pública podría aparecer en el futuro no lejano
Es conocimiento simple, pero real y verdadero empíricamente hablando, que el endeudamiento contribuye al crecimiento y al desarrollo cuando los recursos que se obtienen a través de él se dedican mayoritariamente a financiar inversiones productivas.
Eso no ha ocurrido en el caso de los excesivos y monstruosos niveles de deuda pública del gobierno de Danilo, dado que el gasto público de capital no pasa del 15% respecto del gasto público total.
Para evitar que la crisis de la deuda pública que está en desarrollo se trague la estabilidad y el crecimiento económico es necesario no solo que el gobierno rectifique y reoriente su política fiscal sino que defina y aplique un plan preventivo que le sirva de contexto a ésta.
Estamos a tiempo para evitarle a nuestro país y a nuestro pueblo una catástrofe económica de la magnitud de la que se está desarrollando en Venezuela en estos momentos, donde la tasa de inflación se está moviendo entre 2000 y 4000 mil por ciento.
El entorno internacional que se viene configurando cara al 2018 no luce alentador: bajos índices de crecimiento real de la economía mundial, expectativas inflacionarias con el petróleo incluido, posibles subidas de las tasas de interés, las cortapisas puestas por la administración Trump al libre comercio internacional a través de una política económica centrada en el proteccionismo, etc.
Frente a ese entorno internacional cargado de densos y copiosos nubarrones y dado el hecho que en nuestro país hay en gestación o desarrollo una crisis de la deuda pública, las expectativas y perspectivas de la economía dominicana para este año 2018 son menos halagüeñas.
En ese contexto de escenarios internacionales y nacionales, que dicho sea no son halagadores, procede adoptar un plan preventivo para evitar que mueran la estabilidad y el crecimiento y que contemple no solo la promoción y diversificación de las exportaciones y de los mercados externos, sino también las demás áreas estratégicas de la economía dominicana.
